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miércoles, 20 de octubre de 2010

La esquiva intimidad familiar

Las familias "funcionales", es decir, las que "funcionan", existen, y nadie podría decir que eso es malo. En ellas, cada integrante cumple su función: los padres crían y trabajan; los hijos crecen y estudian; los abuelos, tíos y primos visitan o son visitados algunos fines de semana y así sucesivamente.
A veces, para que funcione el sistema familiar, los padres deben esforzarse mucho: levantarse temprano para llevar a los chicos al colegio, pasar muchas horas en el trabajo (o que el trabajo pase muchas horas con ellos), dedicar los fines de semana a la prole llevándola a hacer deporte o esperando que vuelvan de las salidas adolescentes: el esfuerzo no es poco, pero, gracias a él, con sus más y sus menos, todo funciona de manera aceitada. Más allá de los obvios matices, las familias funcionales, a diferencia de las disfuncionales, no enfrentan una situación dramática visible y, a veces, tampoco una invisible. Simplemente, todo fluye de acuerdo con lo pretendido, lo que es maravilloso.

Por fortuna, muchos padres pueden estar orgullosos de su "buena gestión" como tales, independientemente de las dificultades que plantea la modernidad. Se logra que alguien atienda al plomero en horarios imposibles en una casa donde todos trabajan o estudian, se lleva al chico al dentista, se hace una razonable lista para el supermercado y cada uno de los integrantes disfruta de sus pasatiempos, como jugar al fútbol, ir a clases de yoga, salir con amigos o practicar taekwondo, mientras hasta el perro vive dignamente su vida, con veterinario incluido. Los engranajes se ensamblan bastante bien, lo que permite que cada día transcurra sin más, reservándose energías para las crisis funcionales; por ejemplo, una mala performance de un hijo en el colegio u otros imprevistos más o menos importantes o graves, que obligan a un esfuerzo adicional para superar la situación de crisis y regresar al funcionamiento normal.

Sin embargo, mucha gente que está satisfecha respecto a cómo "funcionan" las cosas en su vida familiar deja entrever una oculta añoranza. Las personas que manifiestan esta inquietud consideran que el hecho de que "todo ande bien" es algo necesario, pero no suficiente para encontrar plenitud (o algo que se le parezca) en la vida diaria de la familia. Se añora algo que está más allá del mero funcionamiento casi industrial del núcleo familiar. Aquello que algunos técnicos deportivos llaman el "intangible" del equipo.

Lo que se anhela de diferentes maneras es algo que podríamos llamar "intimidad", algo que existe en una dimensión diferente y que, incluso, a veces surge cuando las cosas en la familia no funcionan tan bien como uno desearía. En esos casos, precisamente, esa disfunción hace que deba aparecer aquello que subyace y da sentido a todo el asunto.
Ese "algo" que acá llamamos intimidad es una suerte de paz, de cercanía, de fluir con uno mismo y con el otro, una cualidad que se intuye como posible y hasta cercana, pero que se escapa como agua entre las manos cuando uno la quiere atrapar de manera mecánica.

Por ejemplo, muchos confunden la intimidad en la familia con el solo hecho de hablar, como si el intercambio de palabras que transmiten cierta información fuera equivalente a "entrar en contacto" con el otro. Se cree que, al hablar, automáticamente se producirá "eso" que se desea. Pero no, no se produce; al menos, no de manera automática. Hablar es bueno, pero no siempre implica intimidad.

"Tengo que hablar más con mis hijos", dice un padre nervioso al ver que aquellos niños, hoy adolescentes, entran en una edad de mayor independencia. "¿Hablar para decirles qué?", se le pregunta. "Para aconsejarlos, para decirles que se cuiden, que sepan cómo enfrentarse a la dureza de la vida", dice el progenitor, atormentado y sintiéndose en deuda.

A veces, resulta difícil decirles a los padres que hablar así de esos temas, en ese clima y con ese enfoque, poco ayuda a generar la intimidad y la cercanía que sus hijos y ellos requieren. Su pretensión de hablar en esos términos, incuestionable desde la amorosa intención que la impulsa, se parece más a las advertencias de un prospecto medicinal que a un acercamiento afectivo y, por lo tanto, efectivo. La ansiedad, el decir "instrumental", la angustia y la alarma no ayudan a ese estar cercano e íntimo entre padres e hijos, en el que el decir va de la mano del afecto y la "onda", y no tanto del "manual de instrucciones" de la vida.
Muchos confunden transmitir información y dar pautas con "estar cerca" de sus hijos. La información vale, y mucho, pero la plataforma y el clima emocional sobre el cual esa información circula es igualmente importante, si no más.

Vale, como otro ejemplo de lo que se alude al hablar de "intimidad", un caso conocido en el campo de la pediatría y la psicología: décadas atrás, se pretendió alimentar a los lactantes que estaban en un hospital a través de un sistema "eficaz" que funcionaba mecánicamente sin sacar a los chicos de su cuna. La cuestión no anduvo o, si se prefiere, anduvo, pero mal. La frialdad de la máquina no pudo contra la calidez de un cuerpo que cobija al amamantar y el afecto que circula junto a la leche, afecto que, se vio dolorosamente, era tan importante como las proteínas. Sin el afecto de un cuerpo, muchos chicos enfermaron y hasta murieron en lo que se llamó marasmo u hospitalismo, una dolencia cruel que mostró que no se trata tan sólo de ponderar aquello que se ve.

Se sabe: las ceremonias que favorecían la común unión en intimidad, como el fuego nocturno alrededor del cual se sentaban los clanes y las familias, o, más acá, la mesa conversada en la que, además de datos, se compartían sueños y estados emocionales, no son hoy moneda corriente. Todo el mundo anda muy apurado y "con mil cosas en la cabeza".

Sin embargo, no hay duda de que la añoranza de ese tipo de cercanía sigue vigente y que, en muchas ocasiones, aun sin esos elementos ancestrales, se recrea el estado de cercanía que, se reitera, es mucho más que el mero aconsejar hijos o contar al cónyuge lo ocurrido en la oficina.

La intimidad es un clima o, si se prefiere, un estado anímico compartido, más que un acto o un elemento en particular. Es una capacidad humana que permite superar el eficientismo desangelado y nos recuerda el para qué, las razones que dan sentido a todo. No surge de un hacer deliberado, sino que aparece a partir de un simple "estar", pues permite que aflore lo que subyace en los vínculos entre los miembros de la familia, sin presiones que dominen la escena. A veces, requiere despejar y "deshollinar" esa escena, incluso asumiendo riesgos, ya que implica saldar deudas, limpiar rencores, sacudir algunos avisperos y marcar espacios. El camino a la intimidad, de alguna manera, ya es intimidad, pero intimidad de la brava. La amable viene luego y se la entiende más a través de imágenes que de palabras: un hijo pescando en silencio junto al padre, una madre cantando con sus hijas, una salida de una pareja que comparte una cena y una charla tibia... a buen entendedor, sobran palabras.

Paradojas del asunto: probablemente, para lograr intimidad habrá que olvidar este artículo. Nada mejor, para alcanzarla, que aflojar exigencias; y, nos libre Dios, no es la idea sumar deberes a la ya ajetreada vida familiar moderna. Respirar hondo y tan sólo estar allí, dejando que aparezca lo que deba aparecer, esa es la cuestión. Y si cada tanto, en medio del trajín moderno, surge algo que podemos llamar intimidad, enhorabuena, que eso, sin duda, ya es bastante.
Miguel Espeche

© LA NACION

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Cómo medir el éxito en procesos terapéuticos?



¿Cómo medir el éxito en los procesos terapéuticos?
M.Ed. Andrea Cuenca Botey


Una de las grandes preocupaciones que manifiestan padres y madres en los procesos terapéuticos es el éxito que se tiene de los mismos, cuándo y qué esperar, con qué ritmo, entre muchas otras inquietudes que surgen.
Les presentamos aquí una serie de pequeñas sugerencias para que usted se sienta con más tranquilidad a la hora de enfrentar un proceso terapéutico:
1.       Antes de escoger el o la profesional con la cual llevará a cabo su proceso, pregunte a sus personas de confianza si tienen referencias.
2.       Llame a la persona escogida y si tiene inquietudes que resolver antes de pedir una cita exija que la persona le atienda de forma telefónica. Muchas veces no es suficiente con conversar con la secretaria. Si bien no puede pretender que le den una hora de consulta gratuita de forma telefónica, existen arreglos de honorarios, situaciones muy particulares que usted le desea comentar y que no tienen que ser tratadas por ninguna otra persona que no sea el o la especialista. Si la persona se niega a conversar con usted, puede ser un mal síntoma.
3.       Una vez que tenga la primera cita, pida que le expliquen claramente el modelo terapéutico con el que se va a trabajar. Nuevamente, usted no puede pretender que sea una clase teórica, no se trata de que usted se convierta en un profesional pero si tener una idea de si se someterá a un proceso cognitivo conductual, psicoanalítico, breve, sistémico, humanista, entre muchos otros y cuál es la consecuencia del modelo en función de la cantidad de sesiones a trabajar, la frecuencia, si habrá o no tareas en casa, etc. El modelo varía en sus formas de acompañamiento y técnicas.
4.       Diga explícitamente cuáles son sus expectativas. No se quede con inquietudes o deseos por considerarlos menores. El o la terapeuta le ayudará a redimensionarlo en el caso en el que no lo esté.
5.       En caso de que el proceso sea para su hijo o hija, establezca un mecanismo de comunicación con el o la terapeuta. Cada profesional tiene su propia forma, puede ser telefónicamente, vía correo electrónico, una cita cada cierto tiempo, etc.
6.       Pídale a su terapeuta un plan de metas. En general, los terapeutas de corte cognitivo conductual tendrán una sesión con usted para decirle cuáles serán las metas y tiempos. En los otros modelos no será necesariamente así, esto no es algo negativo, es solo una diferencia de procedimiento.
7.       En  el momento en el que usted requiera información o crea tener información importante de su hijo o hija que deba estar en conocimiento del terapeuta, busque el espacio, de preferencia hágalo antes de la siguiente cita para que el o la terapeuta pueda planificar la sesión.
8.       En el camino de los logros terapéuticos pueden existir muchos baches, sin embargo, existen tiempos prudentes para resolver un problema. Si después de un tiempo significativo de trabajo constante no hay resultados, el o la terapeuta debería sugerir una interconsulta, la misma puede ser con un neuro-desarrollista, neurólogo, psiquiatra u otro según sea el caso. De no sugerir esto el especialista, es importante que usted actúe.
Los servicios psicológicos y psicopedagógicos son servicios en salud que deberían estar contemplados dentro de la atención primaria. Para usted debe haber una gran diferencia entre tratar una enfermedad con medicina alópata o con una alternativa ya sea homeopatía, terapia floral, acupuntura o cualquier otra. En la misma medida usted tiene el derecho de conocer la forma en la que se le brindara el apoyo cuando se refiere a su salud psíquica y mental.
No entre en estados de ansiedad, cada proceso tiene su tiempo y no necesariamente se ajustan a nuestras necesidades. Los logros tienen que ser evidentes, no se preocupe, vendrán y usted los notará, por eso es importante conocer el plan de metas y las expectativas claras y manifiestas.
El sillón no es mágico ni el terapeuta cuenta con varita mágica, el trabajo es 50% y 50%. El especialista está en la obligación de preparar sus sesiones, ser constante en la atención pero el o la paciente (y su familia en el caso de menores o personas con necesidades educativas especiales, entre otros casos).  Por lo tanto, no se pueden tener expectativas cuando no se han cumplido las tareas o recomendaciones de la terapia, es como hacer una dieta para perder peso y comer chocolates, el resultado no llegará.
Recuerde que nuestro principal objetivo es apoyarle en la resolución de sus necesidades, cuente con nosotras, escríbanos psicocrearte.cr@gmail.com.


lunes, 21 de junio de 2010

Mobbing Laboral

Este artículo no es producción de Crearte pero nos parece importante la información porque la vida laboral afecta positiva o negativamente la calidad de vida general. Si usted es víctima de este tipo de acoso psicológico, es importante que solicite orientación.

Mobbing laboral.-

Por: Néstor Morera Víquez y Patricio Morera Víquez.- “Estoy harto de mi jefe, todos los días molestándome sin razón, me hostiga y me humilla frente a los compañeros, creo que prefiero buscar un nuevo trabajo, mi tranquilidad vale más que todo”. Expresiones como esta, son cada vez más frecuentes en los distintos ambientes laborales de hoy en día. Trabajadores que se sienten asfixiados dentro de su propio entorno laboral cotidiano, con ocasión de las burlas, el choteo, las faltas de respeto o bien, del hostigamiento de su patrono o de sus compañeros.

El llamado mobbing laboral no es un tema reciente; la degradación reiterada y continua de un trabajador hasta producirle un estado de ofuscación psicológica, ha sido una práctica habitual en muchos ambientes laborales, no obstante, poco a poco ha comenzado a analizarse y a discutirse en los distintos ámbitos académicos de diversas disciplinas como: el derecho, la sociología, la psicología, etc. Por ejemplo, durante los años ochentas, el investigador Dr. Heinz Leyman, basado en las investigaciones de Charles Darwin y Konrad Zacharias Lorenz, observó que los comportamientos hostiles a largo plazo que se daban entre algunas especies de animales, también ocurrían en lugares de trabajo; el Dr. Leyman denominó esas situaciones como mobbing laboral, y lo definió como el “fenómeno en que una persona o grupo de personas, ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona, en el lugar del trabajo, con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr finalmente que esa persona abandone el lugar de trabajo”. A efectos de lograr una mejor comprensión, es necesario precisar ciertos detalles de este fenómeno. El mismo puede darse tanto de manera vertical como horizontal. Esto quiere decir que es posible que se presente en la relación patrono-trabajador, como en la relación trabajador-trabajador. Esta última, cuando existe una tolerancia pasiva del empleador, quien omite acciones para corregir el problema. El mobbing también requiere que el hostigamiento y los abusos se den con frecuencia y no como hechos aislados.

De lo acotado anteriormente, debemos extraer ciertos elementos de importancia para determinar, sin confusiones, si en la situación particular, un individuo es víctima de este fenómeno o no. :

1. Es ejercido intencionalmente (La conducta persigue únicamente dañar la dignidad del trabajador, ya sea a nivel personal o laboral) por una persona o grupo de personas, tanto en relaciones laborales verticales como horizontales.

2. Se da una “persecución” a nivel psicológico de la persona, que se puede manifestar en conductas que afecten directamente su autoestima o su dignidad profesional.

3. La situación de acoso se da recurrentemente y se mantiene por un periodo prolongado de tiempo.

4. Lo que busca el acosador es destruir las redes de comunicación de la víctima, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores, hasta lograr que la persona abandone el lugar de trabajo.

Es importante no confundir el fenómeno del mobbing laboral con figuras como el estrés laboral, desgaste profesional, acoso sexual, conflicto laboral u obligaciones profesionales; las cuales cuentan con su propio desarrollo normativo y jurisprudencial. Asimismo, el acoso laboral debe implicar acciones dirigidas contra una persona con la intensión de deteriorar su autoestima o su dignidad profesional de manera recurrente por un periodo extenso de tiempo. De igual forma, es necesario indicar que el mobbing laboral ocurre tanto a nivel vertical como horizontal. Con esto nos referimos a que es común pensar que el fenómeno bajo estudio, solo se da a nivel de patrono versus trabajador, sin tomar en consideración que puede ocurrir en el otro sentido, es decir trabajador versus patrono, o incluso entre compañeros de trabajo en igual jerarquía. No se puede precisar con exactitud qué factores son los que ocasionan que el acoso laboral vaya en aumento; sin embargo, podemos hacer acote en una serie de factores que permiten que las personas sean víctimas de este fenómeno, como los siguientes:

1. Organizaciones de trabajo deficientes.
2. Conflictos no resueltos adecuadamente.
3. Justificación débil de los despidos.
4. Desplazamiento de la víctima de su puesto de trabajo, con la finalidad de colocar a otro trabajador en su puesto.
5. Aislamiento de una persona que puede opacar el desempeño laboral del acosador.
6. Una mala capacitación a la hora de manejar personal.

En la mayoría de las causas indicadas anteriormente, el acoso laboral se ocasiona por una perdida drástica en los valores de solidaridad, ayuda y sobre todo respeto a la dignidad de las personas.

Al ser el mobbing laboral un fenómeno de carácter progresivo, el mismo se manifiesta en una serie de etapas. En un estudio realizado por la Procuraduría General de la República , se consideró que el mobbing laboral se da en cinco etapas, lo que no infiere que sean las únicas, pero serán las estudiadas en el presente artículo.

Etapa 1: Se da un incidente crítico, un conflicto que se desarrolla poco a poco entre el acosador y su víctima.

Etapa 2: Es la fase de acoso y estigmatización, donde se observan los comportamientos violentos, contra la dignidad personal y laboral de la víctima, en forma repetitiva.

Etapa 3: Cuando interviene la Dirección, es decir una línea jerárquica ascendente: jefes, gerentes o directores, se tiene a responsabilizar a la víctima y no al acosador, lo que provoca que la persona sufra una re-victimización.

Etapa 4: En razón de la fase anterior, se decide enviar a la víctima a ayuda especializada fuera del lugar de trabajo, donde generalmente se da un diagnostico incorrecto de la situación, se le dice a la persona que sufre de este fenómeno que lo que tiene es estrés, depresión, personalidad paranoide, entre otras enfermedades de índole similar.

Etapa 5: Finalmente, se da la renuncia o la salida de la persona víctima del mobbing laboral de su lugar de trabajo.

Siguiendo este orden de ideas, en un estudio realizado por la Universidad Nacional en el año 2006, se puntualizan los siguientes comportamientos como acoso laboral: Restringir a la víctima las posibilidades de hablar con sus compañeros, separándola físicamente o prohibiendo conversarle, Obligarle a ejecutar tareas contra su voluntad, sin sentido o degradantes, o no asignarle trabajo; Juzgar su desempeño de manera ofensiva, Cuestionar sin razón sus decisiones, Retirarle la palabra o ignorar su existencia; Criticar permanentemente forma de actuar o de pensar o su vida privada, Terror telefónico; Ridiculizar, burlarse o atacarle públicamente, Difundir rumores o hablar mal de ella a sus espaldas; Gritar, insultar, amenazar y hasta agredir físicamente, Control estricto de sus acciones.

En lo que respecta a la legislación costarricense en materia de trabajo, el mobbing laboral, no se encuentra tutelado expresamente por norma alguna. Sin embargo, a raíz de su estudio en otras latitudes y de los preceptos establecidos en algunos Convenios Internacionales, la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia, se ha pronunciado declarando su existencia y aplicación en nuestro país. Se ha reconocido la pertinencia del abandono del centro de trabajo con responsabilidad patronal cuando la situación del hostigamiento sea intolerable para el trabajador. Antes bien, la dificultad que presenta el reconocimiento de este derecho, es que el onnus probandi o carga de la prueba corresponde al trabajador, él cual muchas veces se encuentra un una posición más débil dentro de la relación, lo que puede devenir en dificultades para obtener fundamento probatorio que sustente su derecho.

Fuentes consultadas:

Estudio de las señoras MSc. Irina Delgado Saborio y MSc. Maureen Medrano Brenes “Acoso Laboral: Conducta Contraria a la Ética y los Valores”, disponible en la páginahttp://www.pgr.go.cr.
Artículo del Dr. Jorge Enrique Romero Pérez “Mobbing Laboral: acoso moral, psicológico”, disponible en http://www.iij.derecho.ucr.ac.cr
Artículo de la señora Maribelle Quirós J. “Terrorismo en las organizaciones”, disponible en la página http://www.una.ac.cr.
Página de la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia, http://www.poder-judicial.go.cr/salasegunda

viernes, 4 de junio de 2010

La música alimenta el alma


imagen tomada de cantinygamboa.com/Alumnos2009/Camilo/musica.jpg

La música...
La música ha sido una de las primeras expresiones del ser humano, esto por cuanto permite transmitir emociones, sentimientos, pensamientos de muchas formas, ya sea a través de sus letras, ya sea a través se sus ritmos.
La música permite también conocer expresiones culturales de diferentes sectores de una sociedad, ha sido utilizada para transmitir amor, protesta, valores, entre muchos otros rasgos de nuestra cultura.
Al parecer la música no solo se escucha, sino que se siente, se siente en el alma y permite identificar emociones, es aquí la importancia de exponer a las personas desde su primera infancia, incluso desde antes de nacer a diferentes músicas que les permitan experimentar diversos sentimientos como felicidad, nostalgia, rabia.
Mucho se ha hablado de la música del gran maestro Mozart porque las vibraciones que puede percibir el no nato son de tranquilidad pero también se puede utilizar otro tipo de músicas que estimulen otras áreas del cerebro y por consiguiente otras habilidades y destrezas.
Finalmente queremos decirles que la música, como las otras artes, permite la expresión del ser humano, por lo tanto se convierte en una herramienta esencial que no debe ser menospreciada y que permite -sobre todo a quienes que por edad, por no haber desarrollo suficientes habilidades sociales u otros factores- manifestar cómo nos sentimos y lo que pensamos.
Queremos dejarles este regalo para que lo compartan con sus niños o niñas: http://www.youtube.com/watch?v=DuYcWLVhFmI&NR=1
Crearte es un espacio para el desarrollo integral del ser humano. Esperamos que tengan una vida feliz. Escríbanos psicocrearte.cr@yahoo.com

miércoles, 19 de mayo de 2010

La depresión en los niños


Aproximadamente, dos de cada cien niños y cinco de cada diez adolescentes se deprimen y los estudios señalan que este complejo trastorno psicológico va en aumento"
Son muchas las teorías que intentan explicar esta realidad y múltiples los modelos que lanzan hipótesis sobre las causas de la depresión infantil. Afortunadamente, los avances en este campo son cada día mayores y, tanto psicólogos como psiquiatras, progresan en el estudio y la comprensión de este trastorno y de los factores biológicos, psicológicos y sociales que lo alimentan.

La depresión infantil es un problema psicológico cuyas principales características son:

•Estado de ánimo triste o irritable.
•Desinterés o ausencia de placer en actividades agradable.
•Cambios psicofisiológicos que pueden afectar al sueño y al apetito.
•Cambios psicomotores que influyen en sus niveles de energía y su grado de actividad.
•Cambios cognitivos que interfiere en la capacidad de pensamiento, concentración y decisión.
Durante la infancia predominan los componentes psicofisiológicos mientras que en la pubertad y la adolescencia adquieren mayor relevancia las cogniciones y la aparición de problemas sexuales.

Para conocer si un niño presenta depresión debe ser evaluado con técnicas psicológicas y, si procede, con pruebas médicas. Es evidente que los padres deberán reaccionar acudiendo a los especialistas, ante la más mínima sospecha sobre la aparición de alguna de las características arriba indicadas. No obstante, cabe señalar un par de observaciones que ayuden ante esta decisión:

•La diferencia entre la tristeza normal y el estado de ánimo triste propio de la depresión no es sólo cualitativa sino cuantitativa. El niño deprimido está triste con más intensidad, durante más tiempo y con mayor frecuencia que en otros momentos.
•Las conductas de los adultos que conviven en el entorno de un niño que comienza a presentar síntomas de depresión tienden a hacer que éste empeore y que incluso estos síntomas lleguen a convertirse en crónicos.
Esto puede ocurrir cuando se demora la intervención de los especialistas y se aplican -se entiende que inadvertidamente y llevados por la preocupación- reforzadores positivos a las conductas características de la depresión, en forma de mayor interés y mayor atención cuando el niño se siente triste, desanimado, abatido, llora, deja de comer, no juega..., pasando desapercibidas y, por tanto, no valoradas otras conductas más deseables y propias del niño feliz y sano.

domingo, 16 de mayo de 2010

Hábitos para dormir

imagen tomada de fotos-bebes.net/.../2008/12/bebe_durmiendo.jpg

¿La hora de dormir es una pesadilla?
Una de las grandes dificultades que tenemos padres y madres es lograr la armonía a la hora de ir a dormir. ¿Por qué nos ocurre esto?
  1. Desde que nacen tenemos miedo que les pase algo si se encuentran solos en la cuna y no dormimos pensando si le da muerte súbita, ahogo, vómito... Entonces los llevamos a nuestra habitación y muchas veces a nuestra cama.
  2. No establecemos horarios para dormir.
  3. No hacemos rutinas para dormir como bañarlos, leerles un cuento, generar un ambiente para dormir.
  4. En edades pequeñas no les permitimos hacer siesta porque pensamos que si no duermen estarán más cansados por la noche y se dormirán más temprano. Esto no funciona así ya que entre más cansados, se vuelven más irritables.
Y así encontramos una serie de causas que impiden un sano sueño y en el lugar adecuado de nuestros niños y niñas. Como hemos comentado en otros artículos, la rutina y la estructura son bases fundamentales en todo lo referente al proceso de enseñanza de hábitos de nuestros niños y niñas.

La importancia de dormir bien
Debemos recordar, respecto al sueño, que los y las bebés, tienen períodos de sueño durante el día, los mismos se interrumpen para suplir necesidades alimenticias, limpieza y conforme crecen, de entretenimiento, exploración, aprendizaje. Posteriormente, a partir de los seis meses aproximadamente, se debe dormir casi de forma continua durante la noche y hasta los 8 años aproximadamente, se debe dormir unas 10 horas para que los niños y las niñas estén bien descansados y prestos para el aprendizaje.
El sueño tiene una función en el desarrollo y el crecimiento. ¿Han escuchado la expresión de "sueño reparador"? Pues bien, esto se debe a que algunas sustancias del cerebro solo se generan cuando dormimos. Estas sustancias están relacionadas con la captación de nutrientes, el crecimiento, la memoria y otros procesos fundamentales para el equilibrio y el desarrollo psicosocial, neurológico y físico en general.

Ahora si... ¿qué hacer?

Lo primero que debemos hacer y si estamos a tiempo, es crear hábitos para dormir desde que son pequeños y pequeñas. Esto no quiere decir, como hemos notados con algunas familias, que cuando el bebé o la bebé duerme, nadie puede hablar casi ni respirar porque bebé es extremadamente sensible a cualquier ruido.
Lo que estamos tratando de decirle es que siga los siguientes pasos (no importa la edad):
  1. Establezca un horario para ir a la cama que permita que su niño o niña despierte al día siguiente cumpliendo la cantidad de horas de sueño que le corresponde. Esto quiere decir que si el día en su familia inicia a las 7:00 a.m., entonces su hijo o hija debe estar durmiendo a las 8:00 p.m. o a más tardar las 9:00 p.m., por lo tanto deben cenar unas dos horas antes y debe iniciar la rutina para acostarse una hora antes. Así evitará que amanezca irritado o irritada, no tendrá dificultades para desayunar (otro elemento fundamental para el crecimiento).
  2. Haga una estrategia para dormir. Pueden ser diferentes cosas: bañarlo o bañarla en agua tibia para prepararse a dormir, lave los dientes (esto quiere decir que cenaron antes), ponga la pijama (no haga cosas como dejar que sus hijos e hijas se duerman con la ropa que andan o mueran de cansancio viendo televisión o el automóvil). Después de la pijama, llévelos a su cama, ponga una luz tenue, leales un cuento y que duerman. Durante el proceso del baño ya sea que se duchen o cuando se lavan los dientes, es importante que realicen cualquier necesidad fisiológica para que no sufran accidentes mientras duermen. También puede aplicarles una crema relajante antes de la pijama y hacerles un pequeño masaje.
  3. Recuerde, esta técnica solo funciona si usted tiene un proceso claro durante el día y cumple los horarios para que no hayan mayores imprevistos. No espere que después de un día de fiesta, esto sea sencillo. Tampoco espere que si lo aplica por primera vez, rompiendo con malos hábitos, esto resulte desde el principio. Sea persistente y en menos tiempo del que imagina, logrará imponer un nuevo hábito.
  4. Si sus hijos son todavía pequeños, en edades preescolares, necesitan de un reposo a mitad del día, esto puede ser justo después del almuerzo. Aunque no duerma, es importante descansar sin ruido, televisiones u otros estimulantes. Si sí duerme, no permita que sea más de una hora.
Algunos tips para niños y niñas difíciles
  • Si su hijo o hija ha estado acostumbrada a dormir en el cuarto de papá y mamá, debe generar una nueva rutina para que duerma en su propio cuarto. Inicialmente su hijo o hija querrá romper esta regla y pasarse con usted, no permita esto, llévelo cuantas veces sea necesario a su cama. OJO, no inicie otro nuevo mal hábito quedándose a dormir con él o ella.
  • También, usted puede cerrar la habitación de mamá y papá para que su hijo o hija no ingrese. Será doloroso escucharlo llorar del otro lado de la puerta pero esto solo resultará si usted es persistente. Su pequeñín se cansará y se dormirá. Si su hijo o hija tiene 7 años, puede dejarle llorar hasta siete minutos y luego decirle "no te vamos a dejar entrar, tu tienes tu propia habitación, ve a dormir". El tiempo de llanto es proporcional a su edad, antes de salir a contenerlo emocionalmente.
  • No renuncie a su objetivo. Recuerde que usted, en el momento en el que decide ser madre o padre se convierte en educador. Todo esto desarrollará tolerancia a la frustración en su hijo o hija y le permitirá tener muchas buenas noches en el futuro cercano.
  • Sea equipo con su pareja. Tanto mamá como papá deben estar de acuerdo en que quieren llevar esto acabo, de lo contrario no resultará.
  • Puede, si va a hacer un cambio en la rutina, preparar a su hijo o hija, indicarle que esa noche dormirá en su habitación. Si está dentro de sus posibilidades, llévelo a comprar una luz pequeña de las que se conectan en el enchufe y quedan ahí indicando un punto tenue de luz. Si el problema no es el miedo a la oscuridad, puede comprarle una nueva pijama, cobija o cualquier otro elemento siempre y cuando le indique que esto se debe al cambio que se dará.
  • ¡No le pregunte! ¡Infórmele! Uno de los grandes errores que cometemos es preguntar "Mi amor, ¿qué te parece si a partir de hoy duermes en tu camita?", cuando la frase correcta es "Mi amor, a partir de hoy vas a dormir en tu camita, vamos a hacer... (baño, cena, etc., indicando los cambios)".
Esperamos que estos consejos le sean útiles. Póngalos en práctica y cuéntenos cómo le fue. Sea persistente. Escríbanos: psicocrearte.cr@gmail.com




miércoles, 28 de abril de 2010

Técnicas antiestrés: cómo preocuparse menos y disfrutar más


Este año va a ser diferente , Ahora sí me voy a ocupar más de mí , algunas de las frases más escuchadas cada inicio de año, que muchas veces quedan sólo como expresión de deseos por el ritmo de vida agitado que se vive, con el estrés como marca registrada. "El 70% de las consultas por consultorios externos en centros asistenciales públicos y privados está relacionado directa o indirectamente con el estrés -asegura el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés -. Y no sólo aumentaron las consultas espontáneas, sino también las derivaciones de otros profesionales de la salud", detalla.
Los síntomas más frecuentes: nerviosismo, pérdida de concentración, irritabilidad, dificultades para dormir, cefaleas, palpitaciones, dolores musculares, etc. "A nivel cardiovascular, el estrés desencadena una serie de respuestas destinadas a preparar al organismo para la acción, produciéndose entonces el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y la vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales" .
Ante este panorama, la medicina tradicional parece no alcanzar: "Hay una inercia de la medicina formal que está muy vinculada con la enfermedad: se normaliza la presión, la glucemia, el colesterol del paciente, y se lo medica para que se sobreadapte a la vida de lleva, sin ir más allá y tratar de que revea su manera de vivir la realidad y generar un cambio", dice el doctor Carlos Martínez Sagasta, director médico asistente del Hospital Británico . En ellos se encargan de la prevención primaria: la idea es poder asumir actitudes diferentes a las habituales para evitar la enfermedad. "Descubrimos las necesidades en particular y fijamos metas basadas en publicaciones científicas", cuenta Martínez Sagasta.
La forma de trabajo radica en tratar a la persona de forma holística: cuerpo-mente-espíritu. "Se comienza con la toma de conciencia a través de cuestionarios, ejercicios de visualización, técnicas gestálticas, material informativo y discusiones grupales. Así, el participante consigue estar en condiciones de establecer metas concretas y de implementar las estrategias para lograrlas", detalla Rojo Bach.
Daniel López Rosetti, comparte el abordaje desde las fortalezas y debilidades y agrega: "Los tests psicológicos cognitivos, determinar los estilos de conducta, los exámenes físicos y los tests que miden la calidad de vida aportan más información sobre cómo tratar a las personas con estrés, muchas de las cuales no saben qué hacer con su propia vida".
En el caso de los talleres, el trabajo en grupo actúa como refuerzo y acompañamiento en la consecución de las metas, y resulta importante para evidenciar problemas comunes con sus pares. "Aunque están contempladas consultas o consejos en forma particular", destaca Martínez Sagasta.
Otro camino
Por su parte, el Mindfulness o Atención Plena, técnica nacida en 1979 en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets y presente en Argentina desde hace 10 años, sigue atrayendo seguidores. "En los últimos dos años se observó un crecimiento de más del 50% de las personas interesadas en practicarla", dice la licenciada María Noel Anchorena, y asegura que desde enero tienen lista de espera para los cursos que se inician este mes (por abril).
Esta práctica, recientemente integrada a la medicina y psicología occidentales, consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento con interés, curiosidad y aceptación. "El estrés impide lograr objetivos personales, alcanzar las metas, porque distrae del momento presente. La práctica del Mindfulness hace que uno esté más atento a las situaciones que vive y le ayuda a regular las emociones, a autorregularse", amplía Anchorena.
El programa Mindfulness-based-stress-reduction (MBSR) consiste en un entrenamiento intensivo de reducción de estrés; los cursos son grupales, duran dos meses (1 vez por semana, 2 horas y media), y el participante se compromete a entrenar su mente diariamente.
"Cuanto más atenta al ahora y a las cosas de la vida cotidiana esté la persona, más preparada estará para modificar y generar estados de relajación y reducción de estrés; podrá recuperar el balance mente-cuerpo, que permite parar, detenerse, observar y, desde allí, dar una respuesta adecuada frente a los estímulos", agrega la especialista.
Tomar conciencia del cuerpo, de los pensamientos y las emociones, observar el cuerpo, realizar ejercicios de flexibilidad corporal (no son posturas de yoga), meditar caminando son algunas de las técnicas utilizadas en los talleres. "El entrenamiento les permite integrar el Mindfulness a su vida diaria: cuando viajan, están comiendo, con sus hijos, en una reunión... El saber lo que están haciendo y lo que les está pasando", concluye.
En cuanto a la actividad física, dada la falta de tiempo (o la imposibilidad de hacérselo) hay quienes sugieren hacer tandas de ejercicios repartidas a lo largo del día. "Sólo es aconsejable para personas que están muy ocupadas y no tienen un espacio para dedicarle más tiempo. El ideal es que trabajando mejor el manejo de los tiempos se permitan una actividad física más sostenida", afirma Martínez Sagasta. En tanto, su colega López Rosetti apunta: "Lo que no debe abandonarse nunca es la actividad física aeróbica. Nada mejor que una caminata con ritmo sostenido para combatir el estrés".

El soplo de la vida
Las técnicas de respiración para relajarse y encontrar su propio eje también están en lo alto en este sentido. Pablo Faga, publicista e instructor de El Arte de Vivir , una organización internacional sin fines de lucro cuyo líder es el hindú Sri Sri Ravi Shankar, explica: "La respiración está íntimamente ligada a las emociones. Si la persona está estresada, el ritmo es corto. Aprendiendo a respirar, se revierten esos ritmos y se equilibran el cuerpo y la mente. La mayoría de las personas experimenta una desintoxicación en los primeros días".
En la Fundación Indra Devi , a la práctica de la respiración se suma el yoga: "A través del manejo consciente de la respiración podemos liberarnos de las molestias que nos aquejan. Pero para llegar al estado de profunda relajación es indispensable preparar el cuerpo y la mente, acompañándolo de una respiración consciente y rítmica", dice David Lifar, director de la Fundación. Una manera más de desarrollar el músculo de la concentración.


Para cada cual, un camino
Cada persona es un mundo dice el dicho popular, y algo de cierto tiene, porque en general no todas las recetas son para todos. "Probablemente a algunos no les haga bien el yoga, o no les interese practicarlo. Lo fundamental es desarrollar un sano egoísmo, es decir, hacer las cosas que nos den placer: leer, pescar, ir al cine...", propone el doctor López Rosetti.
Rojo Bach coincide: "Si la persona es acelerada, le recomendamos yoga; pero si lo que necesita es descontracturarse, le sugerimos tomar clases de baile; hay otras a las que hay que enseñarles a divertirse... Para cada una existe una herramienta adecuada".


Artículo escrito por Andrea Salgueiro

Especial para lanacion.com

domingo, 31 de enero de 2010

La Medicina Conductual


La medicina conductual enseña al paciente a visualizarse de forma más integrada, a entender mejor sus enfermedades, eliminar mitos respecto a las mismas. Algunos psicólogos la critican por lo directivo de su aplicación, sin embargo es un proceso de aprendizaje que no se puede llevar de otra forma, no se queda en lo directivo sino que es sumamente vivencial, por esto la necesidad de autorregistros y responsabilidad en el proceso por parte del paciente.

Es una forma eficaz de manejar miedos, mitos, ansiedades y conductas autodestructivas que están determinadas tanto a nivel social como del mismo sujeto. En este sentido nos señala Pérez Álvarez (1991):

...es decir, aunque la conducta es de los sujetos, esta en función de las situaciones circundantes. Es más, precisamente el sujeto de la conducta está “sujeto” a (y es función de) un ambiente. (Pág. 69)

El modelo toma en cuenta el medio social en el que se desarrolla el individuo y hace uso del mismo. Por ejemplo, en algunos casos se integra a la familia o personas significantes para el consultante que permiten reforzar el proceso.

Las técnicas y procedimientos que se presentan desde la medicina conductual tienen la facilidad de adaptarse a procesos terapéuticos individuales como grupales y pueden ser variadas según las características de los consultantes como de la enfermedad en sí, también pueden ser utilizadas en individuos que no padezcan enfermedades fisiológicas, es decir en un tratamiento meramente psicológico. Tal como lo reafirma Godoy (1991): “...se distingue por el desarrollo y puesta en práctica de modelos integradores biopsicosociales para la resolución de problemas prácticos en el amplio campo de la salud y la enfermedad” (Pág. 872).

Se pueden integrar diversas técnicas que trabajen distintas áreas problemáticas que pueden permitirle al paciente utilizarlas en otros aspectos de su vida no relacionados directamente con su enfermedad (manejo del estrés, resolución de conflictos, relajación). Así que, el proceso debe ser estructurado, con metas y objetivos claros, esto ayuda al psicólogo a encontrar aquellas técnicas idóneas para el consultante y a ubicarlas a lo largo del proceso en un orden que le permita al sujeto ir cambiando de forma paulatina. Si el paciente se siente violentado en sus actividades cotidianas, esto lo puede llevar a una implosión de la conducta, aversión al tratamiento o el abandono del mismo.

El uso de las técnicas y los procedimientos planteados por la medicina conductual, deben ser empleados por expertos en esta práctica ya que no todas las técnicas son favorables para todos los trastornos ni para todas las personas que padecen un mismo trastorno. Las técnicas entrecruzadas y no sincronizadas, sin objetivos claros, pueden conducir a un tratamiento inadecuado, con resultados insatisfactorios y en el peor de los casos a un reforzamiento de las conductas disfuncionales. Por otra parte nos podemos encontrar con pacientes que han reforzado a lo largo de mucho tiempo su repertorio conductual por lo que la modificación de sus cogniciones y conductas llevará más tiempo del usual y en algunos casos pueden obstaculizar el proceso.

Consideramos finalmente, que las técnicas y procedimientos de modificación cognitivo conductual tienen ventajas comparativas en cuanto a la eficacia del tratamiento y el tiempo de duración del mismo respecto al abordaje de otros modelos psicológicos. La medicina conductual ofrece una opción novedosa del abordaje de la salud y enfermedad, además de la concepción de ser humano integral al cual se enfoca

Si bien el enfoque cognitivo conductual tiene muchos beneficios, es importante que cada persona busque aquel con el que se sienta más cómodo. Recuerde, en Crearte podemos ayudarle, contáctenos por medio de psicocrearte.cr@gmail.com o al (506) 2283-6798.

BIBLIOGRAFÍA

Berstein, D. y Borkovec, T. (1983) Entrenamiento en relajación progresiva.

Buela, C. y Caballo V. (1991). Manual de Psicología Clínica aplicada. Siglo XXI Editores, España.

Caballo, V. (1991). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Siglo XXI Editores. España.

Caballo, V. (1996). El entrenamiento en habilidades sociales. En: Revista Psicología Conductual. Vol. 4, no 2. Edita: AEPC

Feixas, Ma. y Miró. G. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia: una introducción a los tratamientos psicológicos. Ediciones Paidós. Barcelona.

Labrador, F.J. (1984). Manual de modificación de conducta. Alambra, Universidad. México.

López, R. (1996) La relajación como una de las estrategias psicológicas de intervención más utilizadas en la practica clínica actual. Parte I y II. En: Rev. Cubana Med. Gen Inegr. 1996;, Vol. 12. n° 4.

Meichenbum, Donald. (1987). Manual de Inoculación del Estrés. Martínez Roca Editores. España.

McKay, M y otros. (1985). Técnicas cognitivas para el tratamiento del estrés. Ediciones Martínez Roca, S.A.

Olivares, J. y Méndez, F.J. (1998) Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Biblioteca Nueva (2ª edición).

sábado, 16 de enero de 2010

Migraña: una alternativa desde la psicología conductual


M.Ed. Andrea Cuenca Botey

La medicina conductual es un modelo que intenta integrar distintas disciplinas para el tratamiento de enfermedades que atañen tanto la salud física como psicológica. Según Godoy (1991) citando a Schwartz y Weiss (1978), la medicina conductual es:

...el campo interdisciplinario relacionado con el desarrollo y la integración del conocimiento y técnicas de las ciencias conductuales y biomédicas relevantes para la salud y la enfermedad y la aplicación de ese conocimiento y estas técnicas a la prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación. (Pág. 250)

Desde esta perspectiva, el modelo cuenta con una serie de técnicas y procedimientos que facilitan los procesos terapéuticos, adecuándose a las características y singularidades de cada paciente.

En el caso de la migraña, esta debe su efecto tanto a aspectos de origen fisiológico como relacionado con el estilo de vida de cada persona y su interacción con el medio, por tal razón la intervención desde la medicina conductual permite una penetración amplia en el contexto relacionado con la enfermedad, tratamiento y prevención.

La migraña es una enfermedad que consiste en dolores de cabeza fuertes que inician generalmente de un solo lado de la cabeza y pueden extenderse al resto, pueden ir acompañados de nauseas, vómitos, sensibilidad hacia la luz y el sonido. El dolor se manifiesta por latidos o vibraciones en la cabeza y es recurrente, es decir la persona lo sufre cada cierto tiempo y su aparición puede asociarse a situaciones que le causan estrés, también puede ser provocada por ciertos alimentos, el consumo de alcohol, la menstruación, irregularidades de sueño, exceso de ejercicio, la vida nocturna, y el uso de drogas. Muchas veces puede influir el factor hereditario. La duración del dolor varia dependiendo de la persona y de su causa, puede ir desde dos horas hasta 72 aproximadamente. Dependiendo de la intensidad del dolor la persona puede curarse con sólo controlar las causas que la provocan, pero muchas veces el dolor paraliza las actividades diarias de la persona, como su desempeño laboral, estudiantil o social, por lo que es necesario aprender modos de prevenir y afrontar el dolor.

El procedimiento en medicina conductual considera diferentes momentos o fases para asegurar la efectividad del procedimiento. El primer paso es educar al paciente sobre el tratamiento y las opciones, sobre su padecimiento y la terapia. Posteriormente, se realiza la selección de técnicas y de ahí inicia la puesta en práctica.

La siguiente fase se llama Fase de adquisición de habilidades

El objetivo es asegurar que el cliente desarrolle la capacidad de ejecutar efectivamente las respuestas de afrontamiento elegidas, cuando esto es seguro se puede pasar a la siguiente fase.

Las técnicas en las que se entrenaría al paciente serían:

o Técnicas de respiración y relajación muscular progresiva: la ventaja cognitiva de este procedimiento es su valor en cuanto a incrementar la percepción que del propio auto control tiene el paciente.

o Técnicas de distracción: se le proponen al paciente actividades agradables o entretenidas en momentos de ansiedad o anticipación del dolor. Esta técnica permite dirigir los procesos de atención hacia otro tipo de estímulos, incrementando la posibilidad de generar procesos más adaptativos. El objetivo es que el paciente evite focalizarse en el síntoma o situación que precede al problema. Es importante que ésta sea definida por la persona y no por el terapeuta, para asegurar que realmente le cause placer y no dolor. Si la migraña es muy fuerte e incapacita a la persona a realizar alguna actividad se puede utilizar la distracción por visualización e imaginería.

o Auto observación y autorregistro: permite obtener información más precisa sobre las actividades del cliente. Permite además iniciar otras intervenciones destinadas a cuestionar el procedimiento negativo de la información.

o Autoverbalización y autorrefuerzo: se trata de la preparación de mensajes de enfrentamiento adaptativos que el paciente debe repetir antes, durante y después de situaciones estresantes. La repetición de tales mensajes ocupa la mente con un material pre-programado que compite con un procesamiento negativo de la información.

o Identificación de errores cognitivos: detención del pensamiento de cadenas cognitivas negativas: supone enseñar al paciente a reconocer sus errores de procesamiento. La identificación de tal procesamiento en uno de los tipos de error cognitivo es un paso previo fundamental para el cuestionamiento de sus pensamientos automáticos.

o Biblioterapia: esta técnica puede reforzar el conocimiento cognitivo del problema por parte del paciente.

Debe hacerse la aclaración de que ninguna de estas técnicas suele aplicarse indiscriminadamente a todos los pacientes.

Posteriormente, viene la fase de aplicación y consolidación

- Fase de aplicación de lo aprendido

El objetivo en esta fase consistiría en que el paciente una vez que experimente avisos de dolor emplee las técnicas enseñadas.

Se pretende que el paciente evite anticipar el dolor y empiece a aplicar las técnicas antes de que aparezca, durante y después de los episodios de dolor, de manera que desarrolle la conciencia y la confianza de que puede controlar el dolor.

Antes de enfrentarlos a situaciones estresantes, es conveniente entrenarlos para que sean capaces de generar por sí solos planes de afrontamiento que incluyan estrategias de:

Þ Preparación: se pretende que el paciente identifique síntomas o detonantes del dolor, analice las posibilidades y prepare el plan de afrontamiento.

Þ Afrontamiento: consiste en que una vez que se presente el dolor el paciente ponga en práctica las estrategias del plan diseñado.

Þ Prevención de crisis durante el afrontamiento: se debe disponer de alternativas a emplear en el caso de que la estrategia utilizada no tenga los efectos esperados.

Þ Recompensa por una ejecución correcta: es importante para la fase de consolidación que el paciente aplique constantemente la técnica de auto verbalizaciones positivas.

Þ Afrontamiento de fracasos y recaídas: es importante que el paciente disponga de estrategias de afrontamiento para la posibilidad de que se den fracasos. Anticipar esta posibilidad de un fracaso contribuye a superar su ocurrencia.

Para afrontar a las personas a la realidad se pueden emplear diversas técnicas: como utilización de modelos (el mismo terapeuta); ensayo imaginado y el afrontamiento al dolor.

Finalmente encontramos la fase de Valoración de la intervención y Seguimiento

1. Evaluación postratamiento

Asegurarse de que los sujetos saben y ponen en acción las estrategias aprendidas. Si la crisis es recurrente la valoración puede efectuarse al mes de terminado el entrenamiento, para así valorar la necesidad de re-entrenarse en ciertas técnicas.

Eto se puede hacer mediante la autoobservación o entrevistas.

2. Seguimiento

Puede hacerse entre 3 – 6 meses después de terminado el entrenamiento. Mediante las mismas técnicas: autoobservación, entrevistas, pero que permitan valorar también los cambios en la calidad de vida, específicamente si las técnicas le han permitido controlar el dolor y desempeñar adecuadamente sus actividades.

Recuerde que la psicología es una herramienta para usted, es importante que juegue con su salud por lo que en caso de padecer cualquier enfermedad, lo más recomendable es visitar un especialista. Cuente con nosotros, podemos ayudarle: psicocrearte.cr@gmail.com o al (506)2283-6798.

BIBLIOGRAFÍA

Berstein, D. y Borkovec, T. (1983) Entrenamiento en relajación progresiva.

Buela, C. y Caballo V. (1991). Manual de Psicología Clínica aplicada. Siglo XXI Editores, España.

Caballo, V. (1991). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Siglo XXI Editores. España.

Caballo, V. (1996). El entrenamiento en habilidades sociales. En: Revista Psicología Conductual. Vol. 4, no 2. Edita: AEPC

Feixas, Ma. y Miró. G. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia: una introducción a los tratamientos psicológicos. Ediciones Paidós. Barcelona.

Labrador, F.J. (1984). Manual de modificación de conducta. Alambra, Universidad. México.

López, R. (1996) La relajación como una de las estrategias psicológicas de intervención más utilizadas en la practica clínica actual. Parte I y II. En: Rev. Cubana Med. Gen Inegr. 1996;, Vol. 12. n° 4.

Meichenbum, Donald. (1987). Manual de Inoculación del Estrés. Martínez Roca Editores. España.

McKay, M y otros. (1985). Técnicas cognitivas para el tratamiento del estrés. Ediciones Martínez Roca, S.A.

Olivares, J. y Méndez, F.J. (1998) Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Biblioteca Nueva (2ª edición).

Psicología Clínica, Medicina Conductual y Psicología de la Salud


Psicología Clínica, Medicina Conductual y Psicología de la Salud

Los inicios

La psicología clínica tiene sus inicios en 1879 en los laboratorios de psicología experimental en Alemania los cuales eran manejados por Wundt. Posteriormente se desarrolla en 1886 en el laboratorio ruso de Béjterev, el desarrollo de la psicología de los soviéticos se llamó Reflexología y adquirió renombre con los experimentos realizados por Pavlov.

En 1896, se creó el laboratorio de Psicología de la Universidad John Hopkins, Hall y en 1906 se desarrolló la primera clínica psicológica en la Universidad de Pensilvania fundada por Witmer.

Definiciones

Psicología Clínica: área de la Psicología en la que se aplican técnicas de evaluación y modificación de conducta para la investigación, evaluación, tratamiento y prevención de trastornos psicopatológicos.

Psicología Preventiva: constituye un campo de investigación de acción interdisciplinar que desde una perspectiva proactiva, ecológica y ética y una conceptualización integral del ser humano en su contexto sociomaterial real y concreto, trata de utililizar los principios teóricos y la tecnología de la intervención actualmente disponible en cualquier disciplina que resulten útiles para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud física y mental y de la calidad de vida a nivel comunitario tanto a corto como a largo plazo.

Concepto de medicina conductual:

En 1978, se realiza la primer conferencia sobre medicina conductual en Yale y se acuerda una definición:

disciplina interdisciplinar que integra la Psicología conductual y la medicina, así como el conocimiento y las técnicas relevantes para la comprensión de la salud física y de la enfermedad y la aplicación de este conocimiento y de estas técnicas a la prevención, evaluación, tratamiento y rehabilitación.

Sin embargo, esta definición se ha prestado para confusiones con la Psicología de la salud por lo que surge la necesidad de hacer una nueva conceptualización del término:

aplicación de técnicas de modificación de conducta para la investigación, evaluación, tratamiento y prevención de trastornos físicos o disfunciones fisiológicas.

Medicina psicosomática: área de la medicina que se caracteriza por la aplicación de técnicas procedentes fundamentalmente del psicoanálisis para tratar de explicar la relación entre factores emocionales y la sintomatología de la enfermedad física.

Psicología clínica: área de especialización de la Psicología en la que por medio de técnicas psicofisiológicas se investiga, evalúa y trata los componentes psicofisiológicos de la conducta normal y de los trastornos físicos y psicopatológicos. Se diferencia de la medicina conductual en que, mientras que en ésta se utilizan diversas técnicas de modificación de conducta, en la psicofisiología clínica sólo se utilizan las psicofisiológicas.

Concepto de Psicología de la salud:

Psicología de la salud: es el campo de especialización de la Psicología que centra su interés en el ámbito de los problemas de la salud, especialmente físicos o médicos, con la principal función de prevenir la ocurrencia de los mismos o de tratar de rehabilitar estos en caso de que tengan lugar, utilizando para ello la metodología, los principios y los conocimientos de la actual Psicología científica, sobre la base de que la conducta constituye junto con las causas biológicas y sociales, los principales determinantes, tanto de la salud como de la mayor parte de las enfermedades y problemas humanos de salud existentes en la actualidad. (Carboles, 1993)

Este artículo tiene el propósito de darle el herramientas para profundizar en los diferentes abordajes de la psicología y comprender cuál puede ayudarle más a resolver cualquier conflicto que enfrente. Esperamos haberle sido de ayuda. Recuerde, se puede comunicar directamente con el centro por medio de www.psicocrearte.blogspot.com o al (506)2283-6798.