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domingo, 13 de febrero de 2011

Estrategias para ayudar al estudiante "promedio"


Muchos estudiantes son considerados como "promedio". No se destacan  académicamente, pero tampoco muestran serios problemas de atención o desempeño. Esto hace que en las prácticas pedagógicas no se les preste la atención debida, pues muchos maestros se concentran en impulsar el talento de quienes se destacan y solucionar los problemas de los más atrasados.
Los estudiantes promedio hacen parte de todos los salones de clase alrededor del mundo. Son quienes obtienen calificaciones que los salvan de reprobar, pero que tampoco los ubican en los cuadros de honor. Los maestros saben que estos estudiantes pueden lograr un mejor desempeño, pero son jóvenes que no logran ser motivados y, puesto que no muestran problemas de comportamiento, pasan desapercibidos en el salón de clase.
A simple vista, la situación no parece grave, siempre y cuando estos estudiantes "promedio" no empiecen a engrosar la lista de reprobados. Sin embargo, si se considera que en un salón de clase el 50% de los alumnos son clasificados como promedio, vale la pena apuntar las armas docentes hacia esta población.

¿Cómo reconocer al estudiante promedio?El típico estudiante promedio viene a la escuela regularmente, no tiene problemas de asistencia, casi nunca se mete en problemas, ya sea con los maestros o con otros estudiantes, y sus notas son mediocres pero no terribles, aunque en materias más complejas como matemáticas o ciencias puede llegar a reprobar. Usualmente se sienta en los puestos de atrás y nunca levanta la mano para participar en clase. El síntoma más claro del estudiante promedio es que una vez se termina el año lectivo, el docente prácticamente se olvida de que este muchacho o muchacha estuvo en su clase.
Una de las causas por las que existen estudiantes promedio es la falta de orientación y guía por parte de maestros y padres de familia. Usualmente los padres de estos alumnos  trabajan largas jornadas diarias, por lo que no cuentan con el tiempo o la capacidad para motivar a sus hijos hacia el buen rendimiento académico.

¿Cómo ayudar a estos estudiantes?

- Mejorando el currículo. Los estudiantes en general, no sólo los llamados promedio, se aburren fácilmente cuando las lecciones aprendidas se tornan mecánicas, aburridas y no tienen ningún lazo aparente con la vida real. Aunque muchos maestros afirman que no logran llevar retos al salón de clase porque sienten que los estudiantes sencillamente no están interesados en nada, la verdad es que muchos pierden el interés precisamente porque el maestro no toma riesgos y no es innovador tanto en la manera como presenta los contenidos, como en la selección de los temas mismos.

- No los trate como el promedio. Puesto que no muestran mayores problemas, los maestros olvidan retar y motivar a los estudiantes que no reprueban. Todos los estudiantes necesitan saber y sentir que tienen gran potencial y que la única forma de sacarle provecho es trabajando. Incluso cuando es más fácil quedarse enseñando los conceptos básicos, vale la pena retar a toda la clase para asumir lecciones más rigurosas. No construya su clase alrededor de quienes tienen menor rendimiento, pues esto solo conduce a que los demás se aburran y corre el riesgo de que los talentosos se "adormezcan" y se agrupen en el promedio.

- Crea en ellos. Si el maestro asume a los estudiantes como promedio y no les exige más allá de lo asignado, los estudiantes se quedarán en el lugar más cómodo, que es el del menor esfuerzo. Si el maestro demuestra que está convencido de que sus estudiantes pueden alcanzar grandes logros, esto se convertirá en el primer paso para darles el apoyo que necesitan.

-Muéstreles el futuro. Muchos estudiantes no tienen la habilidad de ver hacia el futuro para planear sus vidas y tomar decisiones acertadas. Es tarea del maestro hacerles entender que la educación es el pilar de su vida laboral futura y como tal buscar la forma de conectar lo aprendido en clase con el mundo real y si es posible con el mundo laboral, cualquiera sea la asignatura.

A pesar de que el compromiso que se tenga con la educación y formación es 100% personal, los docentes pueden aplicar técnicas y estrategias que los lleven a crear un ambiente en donde los estudiantes se sientan motivados a atender la clase y sobresalir en sus deberes y proyectos.

 

El adolescente con Deficit Atencional TDAH

El TDAH es una condición o patrón de comportamiento inadaptado de base neurobiológica. Se trata de un trastorno madurativo, que implica ciertas dificultades en la capacidad de mantener la atención y/o autorregular el nivel de actividad e impulsividad. Los adolescentes que lo padecen continúan presentando serios problemas adaptativos en la adolescencia tardía y en la edad adulta.
En el TDAH tienen lugar cambios evolutivos con el transcurrir de los años. La hiperactividad física de la niñez suele ceder al llegar la adolescencia para transformarse en una cierta hiperactividad y dispersión de tipo mental. Suelen persistir las dificultades para mantener la atención y concentración.
El TDAH no sólo afecta al área académica (que suele ser, muy a menudo, el objeto de consulta médica). Puede afectar también a las relaciones con los padres y con los amigos, al autoconcepto y la autoestima, al estado anímico, el humor e incluso, a veces, la propia salud.
Se trata de una alteración en la bioquímica del cerebro que a menudo tiene una base genética. Ante un estímulo cualquiera, uno no puede detenerse y su impulsividad le lleva a desviar la atención o a actuar. Cuando uno oye o ve algo que le interesa, no es capaz de controlarse para detener la atención donde conviene.
El entorno y el ambiente son muy importantes para el control del TDAH. Un buen entorno familiar, unos amigos que lo sean de verdad, una buena escuela y unos cuidados de salud adecuados son puntos clave para hacer más fácil la convivencia del adolescente con su trastorno.

Tips para tener encuenta:
-Son muy útiles las agendas, listas, notas, códigos de colores, rutinas, archivos y recordatorios varios. Es útil todo lo que facilita la atención y evite el olvido.
- Escoger buenas técnicas para estructurar y organizar el tiempo libre. El ejercicio físico debería formar parte del mismo.
- Utilizar un sistema de control. Es importante preparar proyectos y tareas que ayuden a minimizar o eliminar los sentimientos de frustración y poner en marcha un sistema de control. Conviene descomponer en periodos cortos de tiempo aquellas tareas de mayor duración y aprender a priorizar.
- Utilizar “respiros”. Se trata de dedicar un tiempo a reorganizar, con tranquilidad, las propias perspectivas. Sobre todo cuando te encuentres cansado, preocupado o agobiado, puede ser útil que te apartes temporalmente de la situación.
- Utilizar el sentido del humor. Quienes quieran ayudar deberán hacerlo con sentido de humor para evitar generar frustración, ansiedad o agresividad. Por otra parte,  conviene ayudar al adolescente a reconocer sus propios síntomas de TDAH desde esta perspectiva del humor, haciendo broma al hablar de ellos.
- Eligir un tutor. Un amigo,  o uno de los progenitores que puedan ayudar en la organización de las actividades, es importante dar ánimo al jóven.
- . Si  el adolescente ya es suficientemente consciente de su trastorno por falta de atención y concentración, le conviene saber más, informarse. Leer libros y hablar con profesionales sobre este tema.
El hecho de tener  TDAH no es excusa para eludir responsabilidades. El adolescente tiene que ser consciente de sus dificultades, y debe ser protagonista de las acciones que emprenda y que le puedan beneficiar en el entorno social de cada momento. El conocimiento personal de este problema ha de servir para actuar en consecuencia.

martes, 16 de noviembre de 2010

El audiovisual como acompañamiento de los procesos educativos

El audiovisual como acompañamiento de los procesos educativos.
Es sabido por todos y todas que la imagen, como bien dice el refrán, vale más que mil palabras. Hemos aprovechado la oportunidad que brinda la plataforma de audiovisuales de la UNED (Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica) para fortalecer los mensajes educativos que queremos ofrecerles a ustedes, lectores y lectoras, amigos y amigas.
El siguiente es un vídeo que explica como docentes pueden detectar trastornos emocionales y conductuales en las poblaciones que atienden.
Esperamos que les sea de mucha utilidad. Como siempre, pueden comunicarse con nosotras al correo psicocrearte.cr@gmail.com.

viernes, 20 de agosto de 2010

Intereses y participación activa son claves en aprendizaje infantil

Artículo Publicado en Acontecer de la UNED
Intereses y participación activa son claves
en aprendizaje infantil

Proceso favorece la autoconfianza y autoimagen positiva
Se debe reforzar la equidad de género en las aulas

Alejandro Lizano Fernández
alizano@uned.ac.cr

(20 de agosto, 2010) La promoción del aprendizaje significativo mediante estrategias pedagógicas adecuadas es la pauta que marca la diferencia en el aprovechamiento del trabajo en la sala de clase.
Este fue el tema investigado por Rosa María Hidalgo Chinchilla y Helen Roxana Valverde Limbrick. El proyecto lo desarrollaron en el ciclo materno infantil de la Escuela José Figueres Ferrer, ubicada en Sabanilla de Montes de Oca.
Los niños deben ser libres para proponer y crear en su autoaprendizaje.

Ambas especialistas en Educación Preescolar realizaron un trabajo de observación con 24 niños entre cuatro años y cinco años. La muestra fue tomada al azar. Ellas analizaron la incidencia de las estrategias pedagógicas en el aprendizaje significativo.
El aprendizaje significativo fue propuesto por el psicólogo y pedagogo estadounidense David Ausubel (1918-2008). “Ausubel propone que el aprendizaje debe ser significativo para todas las personas. Para eso, es necesario que parta de lo que ya tiene”, afirma Valverde.
Ella agrega que: “por ejemplo, un aprendizaje relacionado con una experiencia vivida nos va a hacer pensar e interesarnos más en el tema; lo vamos a recordar también ¿por qué no? La memoria es importante en el aprendizaje, aunque algunos digan lo contrario”.
Los niños participaron en actividades individuales y grupales, siempre guiados por una maestra. Ella los animaba con actividades de preguntas, canciones, trucos de magia, fotografías para saber qué temas deseaban estudiar en clase. El objetivo era saber qué les gustaba y qué no para poder motivar el proceso de aprendizaje.
Valverde explica que “los niños parten de sus intereses y sus experiencias previas para el desarrollo de actividades en la sala de clase. Dice Ausubel que ‘se aprende lo que se comprende’ porque si no estamos entendiendo no nos va a interesar. Hay que encontrarle sentido a lo que estudiamos. Hace años estudiábamos sin partir de algo conocido y por eso era bastante difícil.”
Las investigadoras encontraron que se debe reforzar la equidad de género para que haya más democracia dentro del aula, lo cual es parte de la autonomía personal y la autoimagen positiva. Asimismo, recomendaron que los infantes utilicen los cinco sentidos para conocer el mundo mediante sensaciones y estímulos.
“Nosotras queríamos entender qué ocurre en la sala de clase, cómo están aprendiendo los niños, por lo menos en este centro educativo; y qué está haciendo la maestra para su aprendizaje; un aprendizaje que sea duradero y, además, relevante para los niños y sus familia”, puntualiza Valverde.

miércoles, 9 de junio de 2010

Como Orientar a los Adolescentes en la Secundaria


La adolescencia es la etapa de la vida en la que el joven aspira y se esfuerza por saber quién es y quién quiere ser, en la que quiere conocerse a sí mismo y proyectar y elaborar los ideales de vida para el futuro.
En este sentido, la principal ayuda que los padres pueden y deben dar a los hijos adolescentes es tener actitudes positivas hacia ellos.
Los adolescentes necesitan de sus padres mucho más de lo que están dispuestos a admitir, aunque quizás quieran que ellos estén presente bajo condiciones distintas que en su infancia. Algunos padres malinterpretan las señales que sus hijos les dan y se alejan demasiado rápido.
A la edad de nueve años, aproximadamente el 75 por ciento de los padres reportan un alto nivel o un nivel moderado de participación en las actividades escolares, pero para los jovencitos de 14 años, el nivel de participación de los padres se ha reducido al 55 por ciento. Y en los años de la secundaria, el nivel se reduce aún más.Los estudios científicos demuestran que los adolescentes se desarrollan mejor en la escuela cuando sus padres participan en sus vidas y que la educación funciona mejor cuando los maestros y los padres trabajan juntos.
Para lograr un trabajo autónomo y exitoso en los adolescentes es conveniente que:

Fije las reglas para su hijo al principio del año escolar. Desde el primer día de clases, asegúrese que su hijo sabe a qué hora usted espera que se vaya a la cama y a qué horas se debe levantar, qué necesita para prepararse para la escuela cada mañana y cuánto tiempo necesita para llegar a la escuela. Asegúrese que él sepa bien a qué horas se le espera durante la semana y en los fines de semana. Asegúrese también que su hijo entienda que usted anticipa que él va a poner su mejor esfuerzo por hacer lo mejor que pueda en la escuela.

Infórmese sobre la escuela de su hijo. Entre más sepa, más fácil será ser padre. Familiarícese con el reglamento escolar. Este lo sacará de muchas dudas durante el año escolar. Si su escuela no tiene un manual de convivencia, haga preguntas. Pregúntele a los profesores o al director de la institución: ¿Qué clases se ofrecen aquí? ¿Cuáles clases son requisitos básicos? ¿Cuáles son sus expectativas para mi hijo? ¿Cómo miden el progreso de los estudiantes? ¿Cuáles son las normas y los reglamentos de esta escuela? ¿Cuáles son los requisitos para aprobar el año? , etc. Hable con los profesores sobre el avance de su hijo, no se deje esperar a la entrega de calificaciones donde se puede llegar a encontrar con varias sorpresas no comunicadas.

Infórmese cuáles son los reglamentos escolares sobre la tarea. Es muy importante que usted esté informado sobre los reglamentos escolares que tratan con la tarea, puesto que en el nivel secundario, la tarea es mucho más importante para determinar las calificaciones y resultados de los exámenes que en la primaria. Investigue con los maestros con qué frecuencia encargan tarea y más o menos cuánto se debe tardar su hijo para terminarla. Nunca haga la tarea por su hijo. Sin embargo, asegúrese que él se esfuerce por completar su tarea.

Ayude a su hijo a organizarse. Muchos adolescentes se distraen muy fácilmente. Con tanto que hacer y pensar, no nos debe sorprender. La cantidad de tarea y las actividades extraescolares aumentan al mismo tiempo que ellos están cambiando físicamente, están desarrollando nuevas relaciones y están tratando de independizarse más. Los jovencitos responden a estos cambios de varias maneras, pero muchos de ellos se pierden fantaseando, se vuelven olvidadizos, pierden las cosas y parecen no fijarse cómo corre el tiempo. No es raro que un alumno de secundaria termine una tarea pero se le olvide entregarla.

Algunas escuelas ayudan a sus alumnos a desarrollar destrezas de organización. Otros esperan que usted se las enseñe. No importa el caso, usted puede:Repasar el horario con su hijo para asegurar que no se haya sobreprogramado. Hablen sobre cómo fijar prioridades y dejar ciertas actividades si es necesario, o programar el horario para que logre cumplir con sus actividades de la mejor manera posible. Iníciele en la importancia de utilizar planificador o agenda y de la revisión diaria de las notas apuntadas.

Ayúdele a desarrollar buenos hábitos de estudio. Fijen una hora específica para hacer la tarea. Hablen sobre la tarea. Asegúrese que entiende lo que se espera que haga. Cerciórese que el adolescente tenga todo el material completo a la hora de sentarse a estudiar. Enséñele a su hijo las herramientas donde puede buscar fuentes de información segura y adecuada para completar sus trabajos de investigación y otros proyectos mayores llévelo a la biblioteca, incentívelo en la búsqueda de palabras que no comprende en el diccionario. Fomente la lectura, sea ejemplo de ello. Ayude a su hijo a evitar las prisas de último momento al seguir un horario que le permita una buena preparación de antemano para los exámenes y otras pruebas.Trabaje con su hijo para que aprenda a mantener su mochila y cuadernos bien organizados. Acompáñelo a que logre un aprendizaje autónomo, ordenado e independiente. Acompañarlo no implica solucionarle todo, su hijo debe aprender la responsabilidad que implica cumplir con su escolaridad, no le solucione la vida simplemente oriéntelo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Detección temprana en problemas de aprendizaje

En esta época del año, cuando miles de estudiantes estan cursando su ciclo lectivo y otros hacen un balance parcial de sus actividades académicas despúes de los exámenes, son muchos los padres y maestros que ven con preocupación cómo el desempeño escolar de sus muchachos no muestra los resultados que todos quisieran. Indagando las causas, es posible que detrás de estas deficiencias se esconda algún trastorno del aprendizaje que, de no ser detectado a tiempo, podría marcar la vida del estudiante hasta la edad adulta.
Aunque no se conocen cifras exactas, los expertos calculan que cerca del 15 por ciento de los niños y jóvenes de edad escolar sufre algún trastorno del aprendizaje. La cifra, sin embargo, puede ser mucho más alta si se tiene en cuenta que muchas veces estos problemas evolucionan sin ser detectados, o son interpretados por los padres como simples fallas del comportamiento, sin que reciban la atención especializada para corregirlos. De cualquier forma, estos trastornos influyen de manera negativa sobre una o más habilidades básicas del estudiante. Pueden disminuir, por ejemplo, su capacidad para deletrear una palabra, hacer razonamientos matemáticos o interpretar un texto que acaba de leer. Asimismo, pueden afectar, en distintas dimensiones, su capacidad para recordar, escuchar e inclusive para hablar.
Estudios científicos prevén que los trastornos del aprendizaje se producen a partir de fallas en el sistema nervioso del niño, específicamente en la forma en que está estructurado el cerebro o en el flujo de las sustancias químicas que hacen parte de sus composición. El asunto es que estas anomalías hacen que el estudiante perciba e interprete la información de una forma no adecuada. Los expertos creen que ciertas predisposiciones genéticas, problemas durante la gestación y algunas condiciones externas, entre otros factores, están relacionados con la aparición de estos trastornos.
Los factores genéticos son los que más peso tienen en esto. Los otros factores son perinatales: alguna falta de oxígeno u otro problema menor en el momento de nacer pueden originar este tipo de deficiencias. También hay aspectos del medio ambiente. Por ejemplo, parece que la toxicidad de los espermatozoides por el consumo continuo de alcohol altera los cromosomas y eso se refleja en un trastorno del aprendizaje".
Los trastornos del aprendizaje son de varios tipos y se manifiestan de diferentes maneras en cada caso. Entre los más consultados ante los especialistas están la dislexia, problema que genera dificultades para entender oraciones y párrafos leídos; la disgrafía, caracterizada porque el estudiante no puede dibujar bien las letras o manejar el espacio en donde escribe; y la discalculia, una anomalía relacionada con la habilidad para entender conceptos y resolver ejercicios matemáticos. Se presentan también los llamados 'trastornos de procesamiento auditivo o visual' que se detectan cuando el estudiante tiene dificultades para comprender el lenguaje, aunque sus facultades para ver y para oír sean normales.
Identificar un problema de aprendizaje no es tarea fácil, pero puede dañar el futuro profesional de un menor. Por eso los especialistas recomiendan que los padres, o quien acompañe al niño en sus deberes escolares, presten atención a varios síntomas que pueden estar alertando sobre la presencia de alguno de estos trastornos. Un niño impulsivo, que se mueve demasiado mientras estudia o ve televisión, no sigue instrucciones correctamente o no puede concentrarse, probablemente necesite ayuda especializada para identificar cuál es el trastorno que padece y qué hacer para controlarlo. Trabajar con demasiada lentitud, invertir el orden de las letras u omitir alguna de ellas y tener un vocabulario pobre para la edad del niño, también son señales de alerta que los adultos deben estudiar.
Cabe aclarar que la mayoría de los niños puede tener alguno de estos síntomas, sin que ello responda a un trastorno psicológico; sin embargo, si presenta dos o más en un tiempo prolongado, probablemente sí lo tenga. De otro lado, antes de considerar la posibilidad de que estas señales sean la manifestación de un trastorno de esta naturaleza, es necesario asegurarse de que el estudiante tenga niveles visuales y auditivos normales. Para ello, es recomendable que, desde muy pequeño, acuda a exámenes periódicos con optómetras y expertos en fonoaudiología o terapista del lenguaje.
Para detectar estos trastornos es necesario tener en cuenta la etapa evolutiva del niño. En edad preescolar, por ejemplo, puede que muestre dificultades en la pronunciación, retrasos en el desarrollo motor, o problemas para identificar colores y formas. Más adelante, en los últimos grados de la educación básica y los primeros de la secundaria, probablemente se tarde en aprender la relación que existe entre las letras y los sonidos, tenga dificultades para recordar datos, o evite leer en voz alta.

• Ochenta (80%) por ciento de los estudiantes con un problema de
aprendizaje tiene dificultades leyendo.
• Noventa y tres a noventa y cinco (93-95%) por ciento podrá leer con normalidad al final del segundo grado si recibe la ayuda adecuada.
• Setenta y cinco (75%) por ciento de los niños(as) que reciben ayuda después de los nueve años de edad padecerá a lo largo de toda su vida dificultades leyendo.

La detección temprana permite dominar casi en su totalidad los problemas de aprendizaje.

Consúltenos llamando a los teléfonos 2283-6798 / 8898-1867/ 8822-9891 o escríbanos a psicocrearte.cr@gmail.com

miércoles, 21 de abril de 2010

La fobia escolar, el no querer ir a clases.


Es hora de ir a la escuela, el niño se queda en la cama, se niega a prepararse, a subir al automóvil o autobús o a bajarse cuando llega al colegio. Se queja respecto a la escuela, llora, hace pataletas, puede salir corriendo cuando siente la presión de ir a estudiar. El niño o adolescente pueden manifestar deseos de ir a la escuela pero cuando llega la hora de hacerlo resultan incapaces de maneja. ¿Es esto una fobia escolar?
En la fobia escolar el miedo fundamental no es el de ir a la escuela, sino el de dejar el hogar y separarse de la familia. Habitualmente se habla de fobia escolar porque se manifiesta con la escuela, son niños que se muestran con un alto grado de ansiedad, temerosos al contacto con otros niños y también con otros adultos. Las fobias son desproporcionadas a la situación que desencadena la respuesta de miedo y están relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos. Interfieren considerablemente en la vida cotidiana del niño en función de las respuestas de evitación, ellos no sabrán explicar exactamente qué es lo que les provoca toda esa ansiedad, pero cualquier tema relacionado con el colegio les produce rechazo. El temor se da de forma difusa, y lo llamativo es que la calma les llega al regresar de la escuela y vuelve a aparecer cuando tiene que acudir de nuevo.
Los temores, tienden a darse con más frecuencia entre los 3 y 4 años, o entre los 11 y 12 años, y afecta a más niños que niñas. Su comienzo en los más pequeños es repentino, mientras que en mayores y adolescentes es más gradual, de carácter más intenso y grave y con peor pronóstico. La fobia a la escuela viene precedida o acompañada de síntomas físicos de ansiedad (taquicardia, trastornos de sueño, pérdida de apetito, palidez, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal) y de una anticipación de consecuencias negativas asociadas a la escuela, así como de una relación muy dependiente con la madre. El resultado es la conducta de evitación. La fobia escolar está asociada a otros trastornos clínicos, como la depresión y una baja autoestima.
Estos temores no pueden ser eliminados racionalmente porque están más allá del control voluntario, para ello será necesario que se le ofrezca ayuda especializada para que pueda superarlo y que además no pierda el ritmo de las clases.
Pero antes de decidirnos a llevar al pequeño al psicólogo, la primera visita que debe hacerse es al pediatra para que sea él el que descarte cualquier otro tipo de problema.


Consejos:
·
Es necesario hablar con el niño e ir haciendo que se incorpore a las actividades escolares de forma progresiva. Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar desaparecerá gradualmente. En cambio, si no le exige que asista diariamente, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase el niño en casa, tanto más difícil le resultará volver a la escuela. Podrían estar en juego la vida social y la educación futura.
·
No reforzar las conductas de evitación (quedarse en casa).
· No se debe prestar atención a los comentarios negativos del niño en referencia a la escuela y, sobre todo, es importante no reforzar las ideas que tiene sobre el colegio. Hablar en casa siempre positivamente de todo lo relacionado con lo escolar, manifestar Interés por su asistencia al centro escolar y la tarea desarrollada en él.
·
Ayudar al niño a establecer rutinas también le beneficiará, unido a que el niño establezca las relaciones de los amigos del colegio también fuera de él, así tomará más confianza y se verá más protegido.
· Cuando el niño se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/ madre regresará y que el niño tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el niño.
·
Facilitar y favorecer al máximo la comunicación.

domingo, 18 de abril de 2010

Como tener una actitud positiva ante el estudio utilizando una técnica adecuada.

psicocrearte.cr@gmail.com



Cuando los niños o adolescentes no quieren estudiar o les cuesta aprobar sus estudios, es importante que se revise el “cómo se estudia”.
Salvo algunas excepciones, la mayoría de los estudiantes no saben aplicar técnicas de estudio adecuadas, comúnmente se piensa que el éxito en los estudios depende de pasar horas sentado ante un libro, tal creencia lleva a un desgaste por parte del alumno que no produce mayores resultados.
En la mayoría de los centros escolares, no se dan estos conocimientos que son básicos para aprobar los cursos y sacar buenas notas. Se ha comprobado que el 40% de la población estudiantil sufren de fracaso escolar y en ocasiones, abandonan sus estudios. La falta de interés por los estudios no es la causa del fracaso escolar en sí, sino una de las consecuencias, se trata de una señal de que algo está fallando, por lo tanto hay que trabajar con ella.
En Crearte estamos convencidos que se trata de un tema repleto de matices que varía de estudiante en estudiante. Desafío que todos deben enfrentar diariamente a lo largo de su escolaridad.
Lo importante es afrontar las dificultades, con una buena orientación, trabajando y compartiendo el esfuerzo, reforzando la autoestima y trasmitiéndoles un valor fundamental: la cultura del estudio.
El resultado positivo de la aplicación de nuestra metodología crea en el alumno una motivación que lleva a generar mayor interés en las materias. A mayor satisfacción mayor motivación.
Es primordial que los estudiantes posean una adecuada planificación y tener un método activo de estudio, la motivación y el interés por el estudio son pilares fundamentales para tener éxito en el área académica.
En nuestro centro fomentamos la independencia y enseñamos al estudiante a que se valga por sí mismo en la organización de sus estudios, acompañándolo en el aprendizaje de un método que garantice su superación escolar. Para ello trabajamos las aptitudes necesarias para el estudio, que son la atención la concentración y la memoria, con material adecuado de acuerdo a las características de cada joven o niño.
El estudio requiere de un esfuerzo con técnicas adecuadas, por lo tanto, para ser un estudiante eficaz se debe aplicar una técnica eficaz.


Karina Ruth Waisberg
Psicopedagóga

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martes, 6 de abril de 2010

Volver a Clases


Volver a clases, no importa qué tan largas han sido las vacaciones, es difícil. Sobre todo, porque durante estos períodos papás y mamás generamos hábitos y rutinas distendidas respecto al ciclo lectivo.

No espere que los hábitos surjan de forma natural o espontánea en su hijo o hija. Los hábitos son un entrenamiento disciplinado y, en gran parte, producto del ejemplo. Si quiere que en su casa sus hijos lean, tienen que haber hábitos de lectura en las personas adultas.

¿Qué es importante considerar antes de volver a clases?
  • Retomar la rutina escolar previo al día de inicio de lecciones.
  • Tratar de mantener rutinas con estructura, esto será positivo para la vida de cualquier niño o niña porque le permite conocer las actividades que vienen, no sentirse ansioso o ansiosa, desarrollar independencia y otras características positivas.
  • Comentarle al niño o niña que habrá un cambio y que volverá al centro educativo. Es importante resaltar elementos positivos como volver a jugar con amigos y amigas, seguir aprendiendo cosas nuevas y otras cosas que usted sepa que llaman la atención de su pequeñín o pequeñina.
  • Durante las vacaciones repasar las cosas nuevas que se han aprendido. Generalmente, las escuelas envían el material a la casa, esto no se hace solo con el fin de que padres y madres vean los lindos trabajos de sus hijos e hijas; su propósito es poder repasar con ellos y ellas los nuevos aprendizajes.
  • Escoja con su hijo o hija la merienda que le gustaría llevar. Particípelo de esto para que tenga una motivación más. Recuerde todo lo que se ha dicho respecto a las meriendas saludables. Si tiene dudas pregúntenos o pregunte a la maestra que siempre dan buenas recomendaciones al respecto.
Otras cosas que puede hacer cuando ya iniciaron las clases:
  • Pregunte cómo pasó el día. No hostigue a su hijo o hija con preguntas como: "¿te hicieron algo hoy?" "¿alguien te molestó?". Involúcrese en el horario escolar y pregunte "¿cómo la pasaste hoy en la biblioteca?" "¿qué ejercicio hicieron nuevo hoy en educación física?". De esta manera usted demostrará interés por las actividades de su hijo o hija, le demostrará que lo que hace en todos los espacios tiene valor para usted y para su propio desarrollo además siempre tendrá qué conversar con él o ella.
  • Procure cumplir con las horas de sueño. Recuerde que niños y niñas en edad preescolar deben dormir casi las 10 horas. Cuando no están bien descansados suelen ocurrir situaciones de malhumor al levantarse, no se desempeñan bien en la escuela, todo es rápido en la mañana y no desayunan (el peor de los hábitos)... en fin, esto tiene malas y serias consecuencias.
  • Trate de hacer cosas interesantes con lo que su hijo o hija aprende en la escuela. No utilice expresiones que menosprecien su esfuerzo como: "¡ah no!, es que eso es muy fácil". Valore sus aprendizajes.
  • No importa la edad del escolar, destine un espacio para el trabajo y las tareas. Si no tiene la posibilidad de tener un escritorio con adecuada ventilación y luz, trate de propiciar algún espacio y condiciones. Si desde que su pequeño está en kinder hace tareas en la cama o viendo tele, no puede esperar que desarrolle hábitos diferentes cuando esté más grande.
Esperamos haberle brindado algunos consejos prácticos para el regreso a clases. Escríbanos: psicocrearte.cr@gmail.com y obtendrá más orientaciones.

sábado, 27 de marzo de 2010

LA MOTIVACIÓN PARA APRENDER


En cuanto a la motivación se refiere, es importante que los maestros presten especial atención a todo indicador del potencial del niño. Ya que se puede presionar demasiado a un niño que ya está lo suficientemente motivado, y si se lo estimula demasiado intensamente, esto se torna negativo porque aumenta su ansiedad y corremos el riesgo de caer en la sobreestimulación. Al mismo tiempo, al no estimular a un estudiante potencialmente brillante pero con un rendimiento mediocre, estamos perdiendo los talentos que este niño posee. Este último es el que requiere especial estimulación para hacer aflorar todo su potencial.
Si nos remontamos a la historia, en ella abundan ejemplos de personas excelentemente bien dotadas pero cuya escolaridad no ha sido muy buena entre ellos Einstein, Edison, etc. Es fundamental en el aprendizaje tener en cuenta la voluntad de aprender, vulgarmente "las ganas" que ponen los niños en el aprendizaje. No podemos simplificar la situación del niño talentoso que no tiene voluntad de aprender diciendo que es "ocioso", "mimado", "malo", o "indiferente". Es fundamental recordar que los niños talentosos casi siempre están motivados por algo. No ocurre, en general, que estén sin motivación, pero sí sus energías pueden no estar enfocadas donde uno quiere que estén.
Lo fundamental es que el maestro se preocupe por presentarle al niño material que le presente desafío a su intelecto, que le merezca su atención. La causa fundamental de la escasa motivación para el estudio consiste en que no se le brinda ninguna posibilidad de emplear lo aprendido como herramienta de su pensamiento.
La enseñanza escolar, para ellos, no conduce a nada que valga la pena. Les falta la motivación y el estímulo para aprender. Sólo en contados casos podemos hacer que un alumno estudie, actúe y aprenda, si él opta por no hacerlo. Una presión exterior puede provocar algún éxito temporario, pero no le da al niño el estímulo interior necesario para un estudio motivado continuo.
Otro factor importante de destacar para lograr un niño motivado es sostener el hecho que lo que se estudia es más importante que las notas. Si bien esto es obvio, muchas veces las notas se ponen inadecuadamente o se le da mayor importancia a la nota que a lo que el niño ha logrado y esto es percibido por todo chico. Se sentirían más fuertemente motivados a estudiar si sus maestros y padres se interesaran más por lo que realmente han aprendido que por los resultados numéricos de una prueba. Es fundamental no confundir el estudio o rendimiento verdaderos y la conducta conformista necesaria para pasar de grado.
En consecuencia, cuando estemos delante de un niño talentoso en el aprendizaje de lecciones se debería enfatizar el aprendizaje deductivo, el entrenamiento estructurado en el desarrollo de los procesos de pensamiento, la adquisición, acumulación y recuperación de información , para que se sienta motivado. En cambio, una educación orientada hacia los talentosos creativo-productivos enfatizaría la integración, lo inductivo y el problema real.
El talentoso creativo-productivo está simplemente poniendo sus habilidades a trabajar en problemas y tareas de estudio que tienen relevancia personal y en los cuales los niveles de desafío de la actividad pueden ser intensificados. Por supuesto todo esto sin perder de vista el desarrollo del individuo integrado donde en ambos casos es necesario incentivar el desarrollo de aquella parte hacia la cual cada niño no están orientado naturalmente pero que es importante tener en cuenta si pretendemos apuntar a un desarrollo integral de todas las habilidades y potencialidades del individuo.Otro punto que ayuda mucho a la motivación es que al niño se le de la oportunidad de utilizar sus mejores habilidades.
No es una novedad para los maestros sagaces que si se cambian los métodos de enseñanza, algunos niños que hasta entonces parecían ser estudiantes lentos se convierten en los mejores, y algunos que antes habían sido "las estrellas" llegan a ser estudiantes lentos. Es decir, las diferencias en los métodos de evaluación o en los materiales didácticos, provocan diferencias adicionales de rendimiento. Otro elemento que favorece a aumentar la motivación es la oportunidad de aprender según los métodos preferidos.
El ser humano prefiere estudiar de una manera creadora - explorando, preguntando, experimentando, manipulando, poniendo a prueba y modificando ideas y buscando la verdad de cualquier otra manera. Pero esto no quiere decir que aquellos métodos que se basan en la guía del maestro no deban utilizarse. También, pertenece a la naturaleza del ser humano estar anclado en la realidad, estructurando de acuerdo con su ambiente, y que haya autoridades de las cuales pueda depender.
Es importante ayudar al niño a que persiga fines que sean alcanzables, razonables. Al pretender alcanzar objetivos inapropiados, al establecer un objetivo demasiado lejano o demasiado alto, puede frustrarse rápidamente. Si los propósitos están acompañados por los objetivos necesarios relacionados con ellos, se hacen más alcanzables y el niño es más capaz de verse como exitoso. Al romper grandes propósitos en tareas necesarias y alcanzables, ayuda a dar al niño un sentido de control y un sentimiento de competencia que vendrá al lograr los pasos intermedios. Esto, fomenta la continua motivación y ayuda a prevenir el desaliento.
La motivación se puede mejorar si:
  • ofrecemos más oportunidades de aplicar lo que se ha aprendido,
  • si nos preocupamos más por lo que se está estudiando en ese momento en las diferentes asignaturas,
  • si se adapta la dificultad de la tarea al nivel de habilidad y experiencia del niño,
  • si se enseña según métodos que ofrezcan oportunidades de utilizar una variedad de aptitudes mentales en la adquisición del conocimiento, reconocer y premiar distintos tipos de cualidades sobresalientes, inclusive la adaptación social y el carácter,
  • y darle una mayor finalidad a lo que los estudiantes van a aprender.
Karina  Ruth Waisberg
Psicopedagóga

Estos consejos y más recomendaciones puede recibir al escribirnos a psicocrearte.cr@gmail.com o llamándonos al (506) 2283-6798.

jueves, 25 de febrero de 2010

La Dispraxia


La dispraxia es en general un trastorno de los movimientos motóricos y puedeafectar incluso al habla. Como en todos los trastornos, no todos los niños que padecenla dispraxia tienen la misma gravedad.

A pesar de que este trastorno afecta a un gran número de la población, no ha sidohasta el año 2006 que el Instituto Nacional de los Desórdenes Neurológicos de Estados Unidos ha definido la dispraxia como un trastorno caracterizado por una alteración en la capacidad de planificar y llevar a cabo tareas de orden motórico. Sin embargo este trastorno también es conocido por trastorno de aprendizaje no verbal.

Las investigaciones apuntan que la base subyacente del problema es de origen neurológico que afecta a alguna parte del cerebro, pero de momento no han averiguadola causa. A pesar de que se han realizado evaluaciones, no han encontrado lesiones o diferencias en la estructura del cerebro (Hall, 2000). Por otra parte, otros investigadoresapuntan que la posible causa sea debida a problemas natales o prenatales.

En la escuela se identifican muchos niños con este tipo de problemas. Algunas de las características de estos niños pueden ser las siguientes: escritura ilegible; posición incorrecta de los dedos al tomar el lápiz para escribir; no realizan una buena presentación de trabajos; dibujan y pintan mal; la postura de su cuerpo, en clase cuando están sentados, no es la adecuada; son lentos; se les caen objetos de las manos o del pupitre; pierden el material escolar; no saben atarse los cordones de los zapatos; tienen problemas al abrocharse los botones de la camisa; no saben cortar la carne, tienen problemas al cortar con las tijeras en algún trabajo escolar; no son buenos jugando a la pelota tienen mala coordinación al correr o para lanzar ; problemas a la hora de repetir una consigna o imitar gestos; incluso pueden tener problemas al hablar,mostrando problemas de vocalización e incluso algún problema de tipo fonológico debido a una mala praxia verbal.

En ocasiones la dispraxia también se da en niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), dislexias y trastornos en la conducta. También pueden afectas a las funciones ejecutivas (memoria, atención, planificación,inhibición).

Las Funciones Ejecutivas (atención, memoria, inhibición y planificación).

-Posiblemente estos niños tengan problemas en las funciones ejecutivas. A veces parece que no presten atención o que olviden la información necesaria para realizar algunas tareas. Seguramente tengan problemas de atención o de memoria. Puede ser que les cueste mucho mantener dos informaciones a la vez, por eso cuando deben realizar dos o más tareas normalmente sólo realizarán una. Para saber si tiene problemas de planificación sólo hace falta fijarnos si es un niño organizado o no. Una manera de observar si tiene problema de planificación espedirle que nos escriba una redacción o que dibuje un reloj, con los números de las horas y las manecillas.

Como es de esperar, no todas las dispraxias son iguales ni tienen la misma severidad. En primer lugar hay que saber cuáles son los puntos debiles del niño y trabajárselos. Para ello visitaremos un psicopedagógo que nos realice una evaluación lo más completa para saber que problemas tiene y realizar un programa de intervención apropiado.

miércoles, 27 de enero de 2010

Estrategias para evitar el fracaso escolar


Uno de los principales motivos de fracaso escolar es el hecho de que nadie se ocupa de enseñarle a los niños y jóvenes como estudiar.
Durante la clase es importante que los estudiantes puedan ver y escuchar claramente al profesor,
Prestar atención a los gestos y actitudes del maestro para detectar cuales son los puntos más importantes de la lección.
Tomar nota de lo que se dice en clase es fundamental, al tomar apunte aprender a desarrollar abreviaturas para las palabras más usadas.
No apurarse a cerrar el cuaderno al final de la clase, las últimas palabras del profesor suelen funcionar como un resumen, y pueden responder a posibles preguntas del examen.
Llevar un cuaderno ordenado, ahorra tiempo y evita la confusión. Las hojas sueltas desorganizan.
Archivar el material que ya no se utiliza para despejar el material de trabajo.

En el hogar:
La recomendación más apropiada es la de fijar un horario de estudio, por ejemplo las dos primeras horas al llegar delcolegio, de manera que quede tiempo libre para dedicarse a lo que más quiera, esto provee un alivio para el estudiante y para sus padres.
Leer los textos, subrayar, hacer mapas conceptuales, buscar las palabras que no se comprenden en el diccionario, hacerse preguntas sobre lo que se esta leyendo, son algunas de las técnicas que se deben aplicar ante el estudio.

Con vista a un examen

Construir fichas de la materia a estudiar.
Escribir las dudas y presentarselo al profesor con antelación para que las aclare.
Organizarse con anticipación y no dejar todo para último momento.

El día anterior al examen utilizarlo solo para hacer repaso de lo aprendido con antelación.


Claves para los padres

Sí a las preguntas, sí a los errores, enseñarles a preguntar es importante, brinde un espacio de confianza, esto les permitira perder el miedo a preguntar y lo podran aplicar en el ámbito educativo.
Sepa sostenerlos en sus fracasos tanto como en los logros, ningún error que se cometa en la escuela es trágico, enseñele que todas son oportunidades para avanzar.
No lo atosigue, no pretenda que se comporte siempre como un alumno brillante, el aprendizaje debe ser natural, no forzado.
Apasiónelos, el aprendizaje que mejor se fija es el que se refiere de manera más directa al mundo de ellos. Complemente la enseñanza formal con experiencias vivenciales y enriquecedoras, educar es despertar el arte del deseo.
Evite las agendas de ejecutivos. Si su hijo pasa seis horas o más en el colegio, no gana nada con pasarse otras tres saltando de su clase de piano, a la de takwondo o ballet, y de allí a la de inglés. Los padres son los organizadores de la rutina diaria de sus hijos y deben evaluar cuantas horas pueden dedicarse a aprender cosas nuevas sin sacrificar su tiempo de descanso y ocio.
Leer de a dos. La mayoria de los estudiantes de rendimiento escolar sobresaliente registran un elemento en común: sus padres continuaron leyendoles en voz alta una vez que ellos ya sabian leer por sí solos. La experiencia de leer de a dos es rica en sí misma, y además permite al niño abordar libros que quizá le resultarían demasiados complejos de encarar por su cuenta.
El oficio de estudiar. Los hijos responden bien cuando se les transmite la idea de que ir a la escuela y aprender es su trabajo personal, si ellos sienten que es un trabajo digno, lo harán con más placer, permitiendo, además, adquirir la noción de responsabilidad.
No aplauda cuando ganan, sino, cuando juegan bien. Es importante elogiar los logros, pero más importante es aplaudir sus esfuerzos.

Lo más importante que va a quedarle a nuestros hijos de su paso por la escuela es su relación con el aprendizaje. El objeivo es mantener viva la natural curiosidad y fomentar su placer por incorporar conocimientos nuevos. No hay mejor método de estudio que pueda contra un alumno desmotivado.

Karina Ruth Waisberg
Psicopedagóga

Usted es el mejor ejemplo, hay algunas actitudes que se enseñan mejor con el ejemplo, como el hábito de leer, actitudes como aprender de los errores y utilizar todos los recursos disponibles para resolver problemas.

Durante el examen controlar el tiempo para dedicarse a cada pregunta.

Practicar el arte de resumir y estraer las ideas principales de un texto.

Llevar una agenda o planificador con las obligaciones escolares, ayudará a priorizar lo fundamental y a organizarse.

Es básico que aprendan a preguntar todo lo que no comprenden en el momento mismo de la clase. Pedir explicaciones distintas sobre el punto que resultó dificultoso.

Conociendo Las Inteligencias múltiples


Es hacia 1983 cuando Gardner publica su libro titulado Estructura de la Mente, donde propone la existencia de siete inteligencias, que más tarde amplia a ocho. A partir de la Teoría de Gardner, se comenzó a hablar de las inteligencias múltiples en el ambito escolar, la misma deja atras la concepción de la existencia de una sola inteligencia y la creencia que es traida desde nuestra aparición en este mundo.

Según esta teoría todos los seres humanos poseemos habilidades, talentos y capacidades en mayor o menor medida. No existen en las personas tipos puros de inteligencias, pero para destacarnos en una de ellas debemos tener la suficiente habilidad para manejarla, sin dejar de lado las otras siete inteligencias.


Los tipos de Inteligencia son:
1. Inteligencia Lógico-Matemática: capacidad de entender las relaciones abstractas. La que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Resolver problemas, cuestionar, trabajar con números, experimentar.Usando pautas y relaciones, clasificando. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.

2. Inteligencia Lingüística: capacidad de entender y utilizar el propio idioma. Lectura, escritura, narración de historias, memorización de fechas, piensa en palabras.
Leer, escribir, contar cuentos, hablar, memorizar, hacer puzzles.
Se aprende mejor l
eyendo, escuchando, hablando, escribiendo, discutiendo y debatiendo. Esta inteligencia la presentan los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.

3. Inteligencia Espacial: capacidad de percibir la colocación de los cuerpos en el espacio y de orientarse. Consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, aprenden facilmente con la lectura de mapas, gráficos, dibujando, laberintos, puzzles, imaginando cosas, visualizando. Les gusta diseñar, dibujar, construir, crear, soñar despierto, mirar dibujos.
Es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores.

4. Inteligencia Corporal-Kinestésica: capacidad de percibir y reproducir el movimiento. Aptitudes deportivas, de baile, arte dramático, trabajos manuales, utilización de herramientas.
Moverse, tocar y hablar, lenguaje corporal.
Se aprende mejor t
ocando, moviéndose, procesando información a través de sensaciones corporales.Capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.

5. Inteligencia Musical: capacidad de percibir y reproducir la música. Les gusta cantar, tararear, tocar un instrumento, escuchar música, bailar, la melodia los mueve.
Es la inteligencia de los cantantes, compositores, músicos, bailarines.

6. Inteligencia Intrapersonal: capacidad de entenderse a sí mismo y controlarse, reconociendo sus puntos fuertes y sus debilidades, estableciendo objetivos.
Les gusta trabajar solo, reflexionar, seguir sus intereses
a su propio ritmo, teniendo espacio.
Autoestima, autoconfianza y control emocional. No está asociada a ninguna actividad concreta.

7. Inteligencia Interpersonal:capacidad de ponerse en el lugar del otro y saber tratarlo. Nos sirve para mejorar la relación con los otros (habilidades sociales y empatía). Nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la Inteligencia Emocional y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.

8. Inteligencia Naturalista: capacidad de observar y estudiar la naturaleza, con el motivo de saber organizar, clasificar y ordenar. Les gusta trabajar en el medio natural, explorar los seres vivientes, aprender acerca de plantas y temas relacionados con la naturaleza.
Es la que demuestran los biólogos, los naturalistas, los ecologistas.


El lugar propicio para que el ser humano desarrolle y pueda maximizar sus capacidades, es sin lugar a dudas, la escuela. Los maestros tienen la gran posibilidad de colaborar y contribuir en favorecer las potencialidades de los niños, pero para ello se deberá permitir que ingresen a las aulas la diversidad cognitiva de estos alumnos, desafiando las prácticas tradicionales.


En nuestro centro de aprendizaje utilizamos procedimientos para evaluar la competencia cognitiva de los niños y enseñamos destrezas y actitudes implícitas en las diferentes inteligencias.
Recuerde, puede comunicarse con nosotros por correo electrónico a: psicocrearte.cr@gmail.com o al teléfono (506)2283-6798.




sábado, 16 de enero de 2010

El hábito de la lectura, en manos de los padres


Hoy, más que nunca, la lectura corre el riesgo de ser vista por los niños como una imposición más de padres, madres y docentes.
El niño o niña puede crecer sin el hábito de dedicar parte de su tiempo a sumergirse en las letras y a enfrentarse con fascinantes aventuras en los mares del sur. Es precisamente en la primera década de la vida cuando las personas pueden adquirir este hábito; en esos diez años se tiene la oportunidad de asimilar para siempre el placer de leer como una necesidad consentida y deseada. Especialistas en pedagogía afirman que se aprende a disfrutar de la lectura y, por lo tanto, hay que ser conscientes de que se trata de algo que se puede enseñar. Para ello, es básico el núcleo familiar. Enseñar a leer es la asignatura que los padres y las madres deben transmitir a sus hijos(as), teniendo en cuenta siempre su carácter, motivación, apetencias e intereses. En definitiva, el reto es estimular la curiosidad por los libros.

¿Qué puedo hacer para que mis hijos (as) lean?
1. No obligar a leer. Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que acabe formando parte del tiempo de ocio, igual que ver la televisión o jugar. En edades muy tempranas serán el padre y la madre los que directamente ejerzan esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se irá ampliando, y serán los propios niños y niñas quienes decidan cuánto, cuándo y dónde van a leer.
2. Accesibilidad de los libros. Aunque no se trata de juguetes, los libros deben ser accesibles, tanto los propios como los ajenos. Es necesario quitarles ese estatus de objeto importante que sólo adorna las librerías. Es más, se han de potenciar las bibliotecas propias desde que nacen, porque un libro, después de ser leído, traspasa el umbral de lo meramente material.
3. Visitar librerías. Las ferias o exposiciones pueden convertirse en un entretenimiento que acerque la literatura a los hijos. La idea de verse rodeado de tantas posibilidades familiariza al niño con este tipo de comercio y le añade atractivo. Además, si se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.
4. Costumbre diaria. Leer todas las noches un cuento a los más pequeños se convertirá con el tiempo en un hábito de lectura diaria.
5. Resolver dudas. Se deben buscar juntos en el diccionario los términos que no se entiendan. Con ello se inculca la buena práctica de ampliar vocabulario.
6. No prohibir libros. Hay que prestar mucha atención en la edad crítica de la adolescencia, porque grandes lectores infantiles se pierden en esa etapa. En ese sentido, la libertad de elección será determinante. Nunca se deben prohibir títulos. En vez de eso, es importante explicar por qué no se va a entender lo que se lee, y cuál es el motivo para que no merezca perder el tiempo. De esta forma, se logrará despertar su espíritu crítico.
7. Ser socio de una biblioteca. Una costumbre fácil y asequible es acompañar desde muy pequeños a los hijos a las bibliotecas. Posibilitan acceder a los libros sin necesidad de gastar grandes cantidades de dinero. Además, sirven para enseñar cómo escoger los títulos, e introducen a los pequeños lectores en el valor de la responsabilidad, ya que son ellos los que deben devolver el volumen prestado.
8. Adaptarse a los gustos. Todo es susceptible de convertirse en la excusa que acerque a la lectura: un tema de actualidad, efemérides de personas o hechos que les llamen la atención o una película que les haya entusiasmado son ocasiones inmejorables para suscitar la pasión por los libros.
9. Compartir la lectura. Cuando los niños crecen, se les puede ofrecer libros que estén leyendo los padres. La lectura será un atractivo tema de conversación entre padres e hijos.
10. A cada edad, su libro. La oferta de literatura infantil y juvenil es muy variada. Mantenerse al día es difícil y, en ocasiones, son los propios niños los que demandan títulos o colecciones concretas que se ponen de moda.
  • En los dos primeros años de vida los libros serán un elemento más para descubrir, morder y tocar. Existen en el mercado ejemplares de tela y plástico, sonoros y sensoriales.
  • Entre los 2 y los 4 años, el libro comienza a ser diferenciado como tal. Triunfan los que enseñan de una manera distinta los elementos que están aprendiendo: la diferencia entre el frío y el calor, arriba y abajo, dentro y fuera... También son recomendables los que explican realidades grandilocuentes como el Sol, la Luna y los planetas.
  • Desde los 4 a los 7 años, el niño comienza a desarrollar su identidad individual. En esta etapa es fundamental la imaginación, pero con historias narradas dentro de la lógica a la que habrá que sumar un final feliz.
  • Entre los 7 y los 9. La edad de los porqués comienza a los siete años y dura, al menos, hasta los nueve. En esa etapa todo es blanco o negro: los buenos son muy buenos, los malos muy malos, y todo desprende grandes dosis de imaginación.
  • Entre los 9 y los 12 años es el momento de las aventuras, de la ciencia ficción, del amor sin melodrama. Así comienzan a introducirse en las novelas de misterio y aventuras con protagonistas chistosos, populares y valientes con los que se comparten la edad. También es un buen momento de enfrentarse a fantasmas y brujas, ya que es una fórmula para superar miedos. Por supuesto, entra en escena el fenómeno de Harry Potter, Julio Verne (La vuelta al mundo en 80 días, 20.000 leguas de Viajes Submarino), Tolkien (El Hobbit, El señor de los anillos), Mark Twain (Las aventuras de Tom Sawyer), Quino (Mafalda), Richmall Crompton (Guillermo el Travieso) y L. M. Alcott (Mujercitas) son algunos ejemplos de la vasta literatura escrita para estas edades.
  • Por último, se llega a la etapa más difícil y determinante: la que abarca hasta la mayoría de edad. Se debe mantener el atractivo por la lectura, potenciar su entrega dependiendo del carácter de cada persona, pero los padres poco podrán hacer a partir de ahora en la elección de los libros. Se abandona la literatura propiamente infantil y pre-juvenil, y se enfrentan a la literatura en todos sus géneros. De todas formas, habrá una inclinación por parte del adolescente y el joven hacia un tipo de historias, y tal vez un desconocimiento de dónde encontrar lo que buscan, por lo que siempre serán bien recibidos los consejos.
Esperamos que estas 10 claves le sirvan para estimular la lectura en toda su familia.

Problemas de Aprendizaje


La etapa escolar es una de las más importantes de la vida. Está ligada al crecimiento y al desarrollo del ser humano; por ello es fundamental que se transite con alegría y salud. Sin embargo, los problemas de aprendizaje son frecuentes en el aula y, generalmente, están vinculados con trastornos de conducta. Estas dificultades, que no responden a una sola causa, pueden ser abordadas desde distintos tratamientos, que permiten hacer de la etapa escolar un período placentero.
¿Por qué hay niños (as) que no aprenden?
Las razones por las cuales un niño o una niña no aprende son múltiples: familiares, sociales, educativas, neurológicas o psicológicas. Depende de cada niño (a), de su historia personal, escolar y de la relación que establezca con la misma y el proceso de aprendizaje.
Los problemas de conducta inciden en el bajo rendimiento escolar y, al mismo tiempo, las dificultades en el proceso de aprendizaje pueden provocar alteraciones en la conducta.

Problemas más frecuentes
Entre los problemas más frecuentes se encuentran los trastornos en la vista, que muchas veces pasan desapercibidos como: problemas de percepción, discriminación visual, coordinación visomotora. Además, se encuentran otras problemáticas tales como: las dificultades motoras, problemas en relación a la ubicación espacial, la habilidad de hacer trabajos con los músculos finos (manos y pies), manejar y coordinar los movimientos y fuerza de los músculos. Problemas auditivos, de lenguaje, de percepción auditiva, Dislexia, Deficit atencional, inadecuado método de estudio, etc.

Los principales síntomas de alerta.
Los indicios más comunes de que un niño (a) está teniendo dificultades para aprender son: distracción en clase, falta de interés, excesiva movilidad, trastornos de conducta, aislamiento, y dificultades en la relación con los compañeros y docentes.
Las dificultades en el proceso de aprendizaje no solo dependen del niño (a), muchas veces, es la escuela la que falla en su metodología de enseñanza o no respeta los tiempos de cada alumno. Sin embargo estas dificultades son reversibles si existe una buena comunicación con los padres, los docentes y todos los adultos involucrados en el proceso de aprendizaje.

¿Los problemas de aprendizaje tienen solución?
Sí, la detección precoz, el trabajo de padres y maestros en el estimulo de los logros y el abandono de los modelos rígidos de enseñanza son muy importantes en este proceso, al igual que el diagnóstico y tratamiento psicopedagógico, según requiera cada caso en particular. El éxito o el fracaso escolar es una marca para toda la vida y, por eso, el bienestar del niño en el aula es un tema al que los adultos deben prestar especial cuidado.

Karina Waisberg
Psicopedagóga