miércoles, 19 de mayo de 2010

La depresión en los niños


Aproximadamente, dos de cada cien niños y cinco de cada diez adolescentes se deprimen y los estudios señalan que este complejo trastorno psicológico va en aumento"
Son muchas las teorías que intentan explicar esta realidad y múltiples los modelos que lanzan hipótesis sobre las causas de la depresión infantil. Afortunadamente, los avances en este campo son cada día mayores y, tanto psicólogos como psiquiatras, progresan en el estudio y la comprensión de este trastorno y de los factores biológicos, psicológicos y sociales que lo alimentan.

La depresión infantil es un problema psicológico cuyas principales características son:

•Estado de ánimo triste o irritable.
•Desinterés o ausencia de placer en actividades agradable.
•Cambios psicofisiológicos que pueden afectar al sueño y al apetito.
•Cambios psicomotores que influyen en sus niveles de energía y su grado de actividad.
•Cambios cognitivos que interfiere en la capacidad de pensamiento, concentración y decisión.
Durante la infancia predominan los componentes psicofisiológicos mientras que en la pubertad y la adolescencia adquieren mayor relevancia las cogniciones y la aparición de problemas sexuales.

Para conocer si un niño presenta depresión debe ser evaluado con técnicas psicológicas y, si procede, con pruebas médicas. Es evidente que los padres deberán reaccionar acudiendo a los especialistas, ante la más mínima sospecha sobre la aparición de alguna de las características arriba indicadas. No obstante, cabe señalar un par de observaciones que ayuden ante esta decisión:

•La diferencia entre la tristeza normal y el estado de ánimo triste propio de la depresión no es sólo cualitativa sino cuantitativa. El niño deprimido está triste con más intensidad, durante más tiempo y con mayor frecuencia que en otros momentos.
•Las conductas de los adultos que conviven en el entorno de un niño que comienza a presentar síntomas de depresión tienden a hacer que éste empeore y que incluso estos síntomas lleguen a convertirse en crónicos.
Esto puede ocurrir cuando se demora la intervención de los especialistas y se aplican -se entiende que inadvertidamente y llevados por la preocupación- reforzadores positivos a las conductas características de la depresión, en forma de mayor interés y mayor atención cuando el niño se siente triste, desanimado, abatido, llora, deja de comer, no juega..., pasando desapercibidas y, por tanto, no valoradas otras conductas más deseables y propias del niño feliz y sano.

domingo, 16 de mayo de 2010

Actividades Crearte

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Hábitos para dormir

imagen tomada de fotos-bebes.net/.../2008/12/bebe_durmiendo.jpg

¿La hora de dormir es una pesadilla?
Una de las grandes dificultades que tenemos padres y madres es lograr la armonía a la hora de ir a dormir. ¿Por qué nos ocurre esto?
  1. Desde que nacen tenemos miedo que les pase algo si se encuentran solos en la cuna y no dormimos pensando si le da muerte súbita, ahogo, vómito... Entonces los llevamos a nuestra habitación y muchas veces a nuestra cama.
  2. No establecemos horarios para dormir.
  3. No hacemos rutinas para dormir como bañarlos, leerles un cuento, generar un ambiente para dormir.
  4. En edades pequeñas no les permitimos hacer siesta porque pensamos que si no duermen estarán más cansados por la noche y se dormirán más temprano. Esto no funciona así ya que entre más cansados, se vuelven más irritables.
Y así encontramos una serie de causas que impiden un sano sueño y en el lugar adecuado de nuestros niños y niñas. Como hemos comentado en otros artículos, la rutina y la estructura son bases fundamentales en todo lo referente al proceso de enseñanza de hábitos de nuestros niños y niñas.

La importancia de dormir bien
Debemos recordar, respecto al sueño, que los y las bebés, tienen períodos de sueño durante el día, los mismos se interrumpen para suplir necesidades alimenticias, limpieza y conforme crecen, de entretenimiento, exploración, aprendizaje. Posteriormente, a partir de los seis meses aproximadamente, se debe dormir casi de forma continua durante la noche y hasta los 8 años aproximadamente, se debe dormir unas 10 horas para que los niños y las niñas estén bien descansados y prestos para el aprendizaje.
El sueño tiene una función en el desarrollo y el crecimiento. ¿Han escuchado la expresión de "sueño reparador"? Pues bien, esto se debe a que algunas sustancias del cerebro solo se generan cuando dormimos. Estas sustancias están relacionadas con la captación de nutrientes, el crecimiento, la memoria y otros procesos fundamentales para el equilibrio y el desarrollo psicosocial, neurológico y físico en general.

Ahora si... ¿qué hacer?

Lo primero que debemos hacer y si estamos a tiempo, es crear hábitos para dormir desde que son pequeños y pequeñas. Esto no quiere decir, como hemos notados con algunas familias, que cuando el bebé o la bebé duerme, nadie puede hablar casi ni respirar porque bebé es extremadamente sensible a cualquier ruido.
Lo que estamos tratando de decirle es que siga los siguientes pasos (no importa la edad):
  1. Establezca un horario para ir a la cama que permita que su niño o niña despierte al día siguiente cumpliendo la cantidad de horas de sueño que le corresponde. Esto quiere decir que si el día en su familia inicia a las 7:00 a.m., entonces su hijo o hija debe estar durmiendo a las 8:00 p.m. o a más tardar las 9:00 p.m., por lo tanto deben cenar unas dos horas antes y debe iniciar la rutina para acostarse una hora antes. Así evitará que amanezca irritado o irritada, no tendrá dificultades para desayunar (otro elemento fundamental para el crecimiento).
  2. Haga una estrategia para dormir. Pueden ser diferentes cosas: bañarlo o bañarla en agua tibia para prepararse a dormir, lave los dientes (esto quiere decir que cenaron antes), ponga la pijama (no haga cosas como dejar que sus hijos e hijas se duerman con la ropa que andan o mueran de cansancio viendo televisión o el automóvil). Después de la pijama, llévelos a su cama, ponga una luz tenue, leales un cuento y que duerman. Durante el proceso del baño ya sea que se duchen o cuando se lavan los dientes, es importante que realicen cualquier necesidad fisiológica para que no sufran accidentes mientras duermen. También puede aplicarles una crema relajante antes de la pijama y hacerles un pequeño masaje.
  3. Recuerde, esta técnica solo funciona si usted tiene un proceso claro durante el día y cumple los horarios para que no hayan mayores imprevistos. No espere que después de un día de fiesta, esto sea sencillo. Tampoco espere que si lo aplica por primera vez, rompiendo con malos hábitos, esto resulte desde el principio. Sea persistente y en menos tiempo del que imagina, logrará imponer un nuevo hábito.
  4. Si sus hijos son todavía pequeños, en edades preescolares, necesitan de un reposo a mitad del día, esto puede ser justo después del almuerzo. Aunque no duerma, es importante descansar sin ruido, televisiones u otros estimulantes. Si sí duerme, no permita que sea más de una hora.
Algunos tips para niños y niñas difíciles
  • Si su hijo o hija ha estado acostumbrada a dormir en el cuarto de papá y mamá, debe generar una nueva rutina para que duerma en su propio cuarto. Inicialmente su hijo o hija querrá romper esta regla y pasarse con usted, no permita esto, llévelo cuantas veces sea necesario a su cama. OJO, no inicie otro nuevo mal hábito quedándose a dormir con él o ella.
  • También, usted puede cerrar la habitación de mamá y papá para que su hijo o hija no ingrese. Será doloroso escucharlo llorar del otro lado de la puerta pero esto solo resultará si usted es persistente. Su pequeñín se cansará y se dormirá. Si su hijo o hija tiene 7 años, puede dejarle llorar hasta siete minutos y luego decirle "no te vamos a dejar entrar, tu tienes tu propia habitación, ve a dormir". El tiempo de llanto es proporcional a su edad, antes de salir a contenerlo emocionalmente.
  • No renuncie a su objetivo. Recuerde que usted, en el momento en el que decide ser madre o padre se convierte en educador. Todo esto desarrollará tolerancia a la frustración en su hijo o hija y le permitirá tener muchas buenas noches en el futuro cercano.
  • Sea equipo con su pareja. Tanto mamá como papá deben estar de acuerdo en que quieren llevar esto acabo, de lo contrario no resultará.
  • Puede, si va a hacer un cambio en la rutina, preparar a su hijo o hija, indicarle que esa noche dormirá en su habitación. Si está dentro de sus posibilidades, llévelo a comprar una luz pequeña de las que se conectan en el enchufe y quedan ahí indicando un punto tenue de luz. Si el problema no es el miedo a la oscuridad, puede comprarle una nueva pijama, cobija o cualquier otro elemento siempre y cuando le indique que esto se debe al cambio que se dará.
  • ¡No le pregunte! ¡Infórmele! Uno de los grandes errores que cometemos es preguntar "Mi amor, ¿qué te parece si a partir de hoy duermes en tu camita?", cuando la frase correcta es "Mi amor, a partir de hoy vas a dormir en tu camita, vamos a hacer... (baño, cena, etc., indicando los cambios)".
Esperamos que estos consejos le sean útiles. Póngalos en práctica y cuéntenos cómo le fue. Sea persistente. Escríbanos: psicocrearte.cr@gmail.com




jueves, 6 de mayo de 2010

Detección temprana en problemas de aprendizaje

En esta época del año, cuando miles de estudiantes estan cursando su ciclo lectivo y otros hacen un balance parcial de sus actividades académicas despúes de los exámenes, son muchos los padres y maestros que ven con preocupación cómo el desempeño escolar de sus muchachos no muestra los resultados que todos quisieran. Indagando las causas, es posible que detrás de estas deficiencias se esconda algún trastorno del aprendizaje que, de no ser detectado a tiempo, podría marcar la vida del estudiante hasta la edad adulta.
Aunque no se conocen cifras exactas, los expertos calculan que cerca del 15 por ciento de los niños y jóvenes de edad escolar sufre algún trastorno del aprendizaje. La cifra, sin embargo, puede ser mucho más alta si se tiene en cuenta que muchas veces estos problemas evolucionan sin ser detectados, o son interpretados por los padres como simples fallas del comportamiento, sin que reciban la atención especializada para corregirlos. De cualquier forma, estos trastornos influyen de manera negativa sobre una o más habilidades básicas del estudiante. Pueden disminuir, por ejemplo, su capacidad para deletrear una palabra, hacer razonamientos matemáticos o interpretar un texto que acaba de leer. Asimismo, pueden afectar, en distintas dimensiones, su capacidad para recordar, escuchar e inclusive para hablar.
Estudios científicos prevén que los trastornos del aprendizaje se producen a partir de fallas en el sistema nervioso del niño, específicamente en la forma en que está estructurado el cerebro o en el flujo de las sustancias químicas que hacen parte de sus composición. El asunto es que estas anomalías hacen que el estudiante perciba e interprete la información de una forma no adecuada. Los expertos creen que ciertas predisposiciones genéticas, problemas durante la gestación y algunas condiciones externas, entre otros factores, están relacionados con la aparición de estos trastornos.
Los factores genéticos son los que más peso tienen en esto. Los otros factores son perinatales: alguna falta de oxígeno u otro problema menor en el momento de nacer pueden originar este tipo de deficiencias. También hay aspectos del medio ambiente. Por ejemplo, parece que la toxicidad de los espermatozoides por el consumo continuo de alcohol altera los cromosomas y eso se refleja en un trastorno del aprendizaje".
Los trastornos del aprendizaje son de varios tipos y se manifiestan de diferentes maneras en cada caso. Entre los más consultados ante los especialistas están la dislexia, problema que genera dificultades para entender oraciones y párrafos leídos; la disgrafía, caracterizada porque el estudiante no puede dibujar bien las letras o manejar el espacio en donde escribe; y la discalculia, una anomalía relacionada con la habilidad para entender conceptos y resolver ejercicios matemáticos. Se presentan también los llamados 'trastornos de procesamiento auditivo o visual' que se detectan cuando el estudiante tiene dificultades para comprender el lenguaje, aunque sus facultades para ver y para oír sean normales.
Identificar un problema de aprendizaje no es tarea fácil, pero puede dañar el futuro profesional de un menor. Por eso los especialistas recomiendan que los padres, o quien acompañe al niño en sus deberes escolares, presten atención a varios síntomas que pueden estar alertando sobre la presencia de alguno de estos trastornos. Un niño impulsivo, que se mueve demasiado mientras estudia o ve televisión, no sigue instrucciones correctamente o no puede concentrarse, probablemente necesite ayuda especializada para identificar cuál es el trastorno que padece y qué hacer para controlarlo. Trabajar con demasiada lentitud, invertir el orden de las letras u omitir alguna de ellas y tener un vocabulario pobre para la edad del niño, también son señales de alerta que los adultos deben estudiar.
Cabe aclarar que la mayoría de los niños puede tener alguno de estos síntomas, sin que ello responda a un trastorno psicológico; sin embargo, si presenta dos o más en un tiempo prolongado, probablemente sí lo tenga. De otro lado, antes de considerar la posibilidad de que estas señales sean la manifestación de un trastorno de esta naturaleza, es necesario asegurarse de que el estudiante tenga niveles visuales y auditivos normales. Para ello, es recomendable que, desde muy pequeño, acuda a exámenes periódicos con optómetras y expertos en fonoaudiología o terapista del lenguaje.
Para detectar estos trastornos es necesario tener en cuenta la etapa evolutiva del niño. En edad preescolar, por ejemplo, puede que muestre dificultades en la pronunciación, retrasos en el desarrollo motor, o problemas para identificar colores y formas. Más adelante, en los últimos grados de la educación básica y los primeros de la secundaria, probablemente se tarde en aprender la relación que existe entre las letras y los sonidos, tenga dificultades para recordar datos, o evite leer en voz alta.

• Ochenta (80%) por ciento de los estudiantes con un problema de
aprendizaje tiene dificultades leyendo.
• Noventa y tres a noventa y cinco (93-95%) por ciento podrá leer con normalidad al final del segundo grado si recibe la ayuda adecuada.
• Setenta y cinco (75%) por ciento de los niños(as) que reciben ayuda después de los nueve años de edad padecerá a lo largo de toda su vida dificultades leyendo.

La detección temprana permite dominar casi en su totalidad los problemas de aprendizaje.

Consúltenos llamando a los teléfonos 2283-6798 / 8898-1867/ 8822-9891 o escríbanos a psicocrearte.cr@gmail.com

sábado, 1 de mayo de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Técnicas antiestrés: cómo preocuparse menos y disfrutar más


Este año va a ser diferente , Ahora sí me voy a ocupar más de mí , algunas de las frases más escuchadas cada inicio de año, que muchas veces quedan sólo como expresión de deseos por el ritmo de vida agitado que se vive, con el estrés como marca registrada. "El 70% de las consultas por consultorios externos en centros asistenciales públicos y privados está relacionado directa o indirectamente con el estrés -asegura el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés -. Y no sólo aumentaron las consultas espontáneas, sino también las derivaciones de otros profesionales de la salud", detalla.
Los síntomas más frecuentes: nerviosismo, pérdida de concentración, irritabilidad, dificultades para dormir, cefaleas, palpitaciones, dolores musculares, etc. "A nivel cardiovascular, el estrés desencadena una serie de respuestas destinadas a preparar al organismo para la acción, produciéndose entonces el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y la vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales" .
Ante este panorama, la medicina tradicional parece no alcanzar: "Hay una inercia de la medicina formal que está muy vinculada con la enfermedad: se normaliza la presión, la glucemia, el colesterol del paciente, y se lo medica para que se sobreadapte a la vida de lleva, sin ir más allá y tratar de que revea su manera de vivir la realidad y generar un cambio", dice el doctor Carlos Martínez Sagasta, director médico asistente del Hospital Británico . En ellos se encargan de la prevención primaria: la idea es poder asumir actitudes diferentes a las habituales para evitar la enfermedad. "Descubrimos las necesidades en particular y fijamos metas basadas en publicaciones científicas", cuenta Martínez Sagasta.
La forma de trabajo radica en tratar a la persona de forma holística: cuerpo-mente-espíritu. "Se comienza con la toma de conciencia a través de cuestionarios, ejercicios de visualización, técnicas gestálticas, material informativo y discusiones grupales. Así, el participante consigue estar en condiciones de establecer metas concretas y de implementar las estrategias para lograrlas", detalla Rojo Bach.
Daniel López Rosetti, comparte el abordaje desde las fortalezas y debilidades y agrega: "Los tests psicológicos cognitivos, determinar los estilos de conducta, los exámenes físicos y los tests que miden la calidad de vida aportan más información sobre cómo tratar a las personas con estrés, muchas de las cuales no saben qué hacer con su propia vida".
En el caso de los talleres, el trabajo en grupo actúa como refuerzo y acompañamiento en la consecución de las metas, y resulta importante para evidenciar problemas comunes con sus pares. "Aunque están contempladas consultas o consejos en forma particular", destaca Martínez Sagasta.
Otro camino
Por su parte, el Mindfulness o Atención Plena, técnica nacida en 1979 en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets y presente en Argentina desde hace 10 años, sigue atrayendo seguidores. "En los últimos dos años se observó un crecimiento de más del 50% de las personas interesadas en practicarla", dice la licenciada María Noel Anchorena, y asegura que desde enero tienen lista de espera para los cursos que se inician este mes (por abril).
Esta práctica, recientemente integrada a la medicina y psicología occidentales, consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento con interés, curiosidad y aceptación. "El estrés impide lograr objetivos personales, alcanzar las metas, porque distrae del momento presente. La práctica del Mindfulness hace que uno esté más atento a las situaciones que vive y le ayuda a regular las emociones, a autorregularse", amplía Anchorena.
El programa Mindfulness-based-stress-reduction (MBSR) consiste en un entrenamiento intensivo de reducción de estrés; los cursos son grupales, duran dos meses (1 vez por semana, 2 horas y media), y el participante se compromete a entrenar su mente diariamente.
"Cuanto más atenta al ahora y a las cosas de la vida cotidiana esté la persona, más preparada estará para modificar y generar estados de relajación y reducción de estrés; podrá recuperar el balance mente-cuerpo, que permite parar, detenerse, observar y, desde allí, dar una respuesta adecuada frente a los estímulos", agrega la especialista.
Tomar conciencia del cuerpo, de los pensamientos y las emociones, observar el cuerpo, realizar ejercicios de flexibilidad corporal (no son posturas de yoga), meditar caminando son algunas de las técnicas utilizadas en los talleres. "El entrenamiento les permite integrar el Mindfulness a su vida diaria: cuando viajan, están comiendo, con sus hijos, en una reunión... El saber lo que están haciendo y lo que les está pasando", concluye.
En cuanto a la actividad física, dada la falta de tiempo (o la imposibilidad de hacérselo) hay quienes sugieren hacer tandas de ejercicios repartidas a lo largo del día. "Sólo es aconsejable para personas que están muy ocupadas y no tienen un espacio para dedicarle más tiempo. El ideal es que trabajando mejor el manejo de los tiempos se permitan una actividad física más sostenida", afirma Martínez Sagasta. En tanto, su colega López Rosetti apunta: "Lo que no debe abandonarse nunca es la actividad física aeróbica. Nada mejor que una caminata con ritmo sostenido para combatir el estrés".

El soplo de la vida
Las técnicas de respiración para relajarse y encontrar su propio eje también están en lo alto en este sentido. Pablo Faga, publicista e instructor de El Arte de Vivir , una organización internacional sin fines de lucro cuyo líder es el hindú Sri Sri Ravi Shankar, explica: "La respiración está íntimamente ligada a las emociones. Si la persona está estresada, el ritmo es corto. Aprendiendo a respirar, se revierten esos ritmos y se equilibran el cuerpo y la mente. La mayoría de las personas experimenta una desintoxicación en los primeros días".
En la Fundación Indra Devi , a la práctica de la respiración se suma el yoga: "A través del manejo consciente de la respiración podemos liberarnos de las molestias que nos aquejan. Pero para llegar al estado de profunda relajación es indispensable preparar el cuerpo y la mente, acompañándolo de una respiración consciente y rítmica", dice David Lifar, director de la Fundación. Una manera más de desarrollar el músculo de la concentración.


Para cada cual, un camino
Cada persona es un mundo dice el dicho popular, y algo de cierto tiene, porque en general no todas las recetas son para todos. "Probablemente a algunos no les haga bien el yoga, o no les interese practicarlo. Lo fundamental es desarrollar un sano egoísmo, es decir, hacer las cosas que nos den placer: leer, pescar, ir al cine...", propone el doctor López Rosetti.
Rojo Bach coincide: "Si la persona es acelerada, le recomendamos yoga; pero si lo que necesita es descontracturarse, le sugerimos tomar clases de baile; hay otras a las que hay que enseñarles a divertirse... Para cada una existe una herramienta adecuada".


Artículo escrito por Andrea Salgueiro

Especial para lanacion.com

miércoles, 21 de abril de 2010

La fobia escolar, el no querer ir a clases.


Es hora de ir a la escuela, el niño se queda en la cama, se niega a prepararse, a subir al automóvil o autobús o a bajarse cuando llega al colegio. Se queja respecto a la escuela, llora, hace pataletas, puede salir corriendo cuando siente la presión de ir a estudiar. El niño o adolescente pueden manifestar deseos de ir a la escuela pero cuando llega la hora de hacerlo resultan incapaces de maneja. ¿Es esto una fobia escolar?
En la fobia escolar el miedo fundamental no es el de ir a la escuela, sino el de dejar el hogar y separarse de la familia. Habitualmente se habla de fobia escolar porque se manifiesta con la escuela, son niños que se muestran con un alto grado de ansiedad, temerosos al contacto con otros niños y también con otros adultos. Las fobias son desproporcionadas a la situación que desencadena la respuesta de miedo y están relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos. Interfieren considerablemente en la vida cotidiana del niño en función de las respuestas de evitación, ellos no sabrán explicar exactamente qué es lo que les provoca toda esa ansiedad, pero cualquier tema relacionado con el colegio les produce rechazo. El temor se da de forma difusa, y lo llamativo es que la calma les llega al regresar de la escuela y vuelve a aparecer cuando tiene que acudir de nuevo.
Los temores, tienden a darse con más frecuencia entre los 3 y 4 años, o entre los 11 y 12 años, y afecta a más niños que niñas. Su comienzo en los más pequeños es repentino, mientras que en mayores y adolescentes es más gradual, de carácter más intenso y grave y con peor pronóstico. La fobia a la escuela viene precedida o acompañada de síntomas físicos de ansiedad (taquicardia, trastornos de sueño, pérdida de apetito, palidez, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal) y de una anticipación de consecuencias negativas asociadas a la escuela, así como de una relación muy dependiente con la madre. El resultado es la conducta de evitación. La fobia escolar está asociada a otros trastornos clínicos, como la depresión y una baja autoestima.
Estos temores no pueden ser eliminados racionalmente porque están más allá del control voluntario, para ello será necesario que se le ofrezca ayuda especializada para que pueda superarlo y que además no pierda el ritmo de las clases.
Pero antes de decidirnos a llevar al pequeño al psicólogo, la primera visita que debe hacerse es al pediatra para que sea él el que descarte cualquier otro tipo de problema.


Consejos:
·
Es necesario hablar con el niño e ir haciendo que se incorpore a las actividades escolares de forma progresiva. Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar desaparecerá gradualmente. En cambio, si no le exige que asista diariamente, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase el niño en casa, tanto más difícil le resultará volver a la escuela. Podrían estar en juego la vida social y la educación futura.
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No reforzar las conductas de evitación (quedarse en casa).
· No se debe prestar atención a los comentarios negativos del niño en referencia a la escuela y, sobre todo, es importante no reforzar las ideas que tiene sobre el colegio. Hablar en casa siempre positivamente de todo lo relacionado con lo escolar, manifestar Interés por su asistencia al centro escolar y la tarea desarrollada en él.
·
Ayudar al niño a establecer rutinas también le beneficiará, unido a que el niño establezca las relaciones de los amigos del colegio también fuera de él, así tomará más confianza y se verá más protegido.
· Cuando el niño se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/ madre regresará y que el niño tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el niño.
·
Facilitar y favorecer al máximo la comunicación.